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Elena Ciordia puebla sus cuadros de las sirenas y unicornios que descubre en la costa de Euskadi

La pintora vizcaína presenta en una galería de Bilbao sus 42 acrílicos más recientes

La pintora Elena Ciordia (Ortuella, 1964) ha dado un paso más en su creación y ha incorporado a sus nuevos lienzos 'elementos oníricos y simbólicos'. Ciordia presenta en la galería Ederti de Bilbao sus últimos 42 cuadros, un sugerente conjunto de acrílicos que recorre pueblos de la costa vasca con el estilo naïf, 'cada vez más realista', que caracteriza a la autora. Su imaginación ha visto en esos lugares, además de una luz rosada y ocre, sirenas, unicornios y leones. Y en la fidelidad a la realidad paisajística y urbana no se ha olvidado de los veraneantes.

Entrar en la galería Ederti (Alameda de Rekalde, 37) supondrá hasta el próximo 20 de marzo sumergirse en un mundo marino onírico y apacible. De sus paredes cuelga el País Vasco idílico que todos desearíamos. Son 42 cuadros de distintos formatos que retratan la costa vasca, lugares tan familiares como Elantxobe, Gaztelugatxe, Lekeitio, Plentzia o Mundaka. Todos esos rincones han sido retratados fielmente por la pintora y licenciada en Bellas Artes Elena Ciordia. Allí están las casas, tal como se encuentran en su lugar de origen, con los mismos balcones. Incluso se puede ver una fila de coches aparcados en algún muelle, como siempre. 'La gente suele calificar mi pintura como naïf, pero yo creo que es más bien realista. Por lo menos ha ido evolucionando hacia eso, aunque a mí lo de las etiquetas, eso de que te encuadren en un estilo o en otro, no me interesa', apunta Ciordia.

Pero cada cuadro esconde detrás de ese 'realismo' una sorpresa o varias. Es la imaginería de la autora, un simbolismo creativo que sitúa en las playas de Euskadi sirenas de largos cabellos, unicornios plácidos o leones y tigres amansados, algunos hasta con lazo en el rabo. Y ovejas de largas lanas y rostros inteligentes, gatos de ojos asombrados y perros limpios y obedientes.

Gama de verdes

Ciordia utiliza toda la gama de verdes para reflejar unos montes frondosos y mullidos sobre el mar, sobre acantilados y rodeando pueblos, para que el verde de los campos invite al sosiego. Pero también emplea rosados y ocres para la luz y las nubes. 'Respeto los edificios y las construcciones y aparecen tal como son, pero me invento la luz y los personajes', comenta la pintora, asentada en Gorliz con su familia.

Una joven de pelo larguísimo mira el mar desde el muelle en Elantxobe; hay varios gatos ocultos en la maleza y alguna que otra sombra humana en Gatos. Mundaka; una madre y su hija junto a dos ovejas, un caballo y un perro en Picnic junto al ratón; dos sirenas sobre sendos unicornios en Sirenas en la playa de Bakio; distintos golfistas en acción en la serie de cinco cuadros Golf en La Galea, y una bañista que sale del agua en Lekeitio con la playa llena de estrellas de mar de colores y dos tigres descansando mansamente en la arena.

Y como colofón, un retrato múltiple. Es el único cuadro de la exposición que no se puede comprar. Miren y su familia muestra a la Miren del título junto a su marido, delante del caserío de piedra donde viven. Junto a ellos se presentan, en distintos planos, los padres de él y los padres de ella. Al otro lado el hijo, de pie, y las dos hijas, sentadas. 'Dan ganas de entrar en el cuadro, como en la película Mary Poppins, y disfrutar de ese precioso lugar. Se respira tranquilidad', comenta una visitante de la galería.

Bilbao como tema

La última exposición de Ciordia, también en Ederti, se realizó en 1998, tuvo un gran éxito y se vendió entera. En esa ocasión el tema de sus cuadros era Bilbao, edificios emblemáticos de la ciudad de ayer y de hoy, desde los puentes del Casco Viejo o la plaza Nueva hasta el Guggenheim y Puppy. 'Siempre he trabajado con personajes, pero en las obras sobre Bilbao me centré en edificios y espacios', indica. 'Cuando comencé a trabajar en esta nueva exposición, al principio pinté sólo paisajes. Pero ví que estaban vacíos, que les faltaba algo. Y entonces pinté las sirenas, que me parecieron sugerentes'.

En su lienzo sobre Zarautz, Ciordia introdujo 'un toque irónico', los veraneantes en la playa. 'Esa ironía está presente en varios cuadros, como en el que sale el puerto de Elantxobe, en el que las sienas le acercan el pez al pescador'. La pintora no sabe si continuará con esta temática: 'La costa vasca es inacabable. Puedes estar pintándola toda la vida'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de febrero de 2002