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El indomable espíritu de Puyol

El lateral internacional del Barça volvió a ser la bandera de su equipo en un partido crucial

La sorpresa crece a diario. Un día marca un golazo ante el Valladolid, otro día marca de chilena (en Tenerife), otro día lanza un pase perfecto a Kluivert para que vuele y supere a Molina (ante el Deportivo) y ayer dio un extraordinario recital de voluntad, valentía y fe, y creyó -¿por qué no?- que la defensa del Roma, una de las mejores de Europa, podría tener una pequeña debilidad. Sólo así se entiende cómo el lateral decidió presionar a Candela cuando éste creía que su cuerpo bastaba para proteger el balón, que ya moría desde la línea de fondo. Pero el centrocampista italiano no sabía ayer que detrás de él tenía a un impresionante lateral de 23 años que, asombrando a todo el Camp Nou, le quitó la pelota y metió un centro para Kluivert, que conectó un remate que dejó estupefacto a Antoniolli.

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"A este tío no le van a sacar de aquí ni a cañonazos", le dijo Guardiola a Luis Enrique cuando Puyol, procedente de la cantera, se incorporó al primer equipo del Barça. Tenía razón el ex capitán azulgrana porque el lateral (La Pobla de Segur, 1978) no sólo no se ha movido del vestuario, sino que acabó desplazando al banquillo a Reiziger y convirtiéndose en apenas año y medio en un fijo indiscutible en el equipo. Su historia pudo ser muy distinta porque Puyol, cuando Serra Ferrer cogió las riendas del Barça, estuvo a punto de ser traspasado al Málaga. Pero al final se quedó y un día dejó seco a Figo en su primer regreso al Camp Nou. Desde entonces, su progresión ha sido imparable.

"¿El gol mío?", se preguntaba ayer al término del encuentro. "No, es de Patrick, que coge muy bien la pelota, que le llegó botando. El mérito es suyo". Fiel a su modestia, el defensa concedió todo el protagonismo al holandés mientras minimizaba la jugada que asombró y levantó a todo el Camp Nou. "Es que ésa es mi forma de ser", explicó el lateral, recientemente elogiado por Hierro. "He intentado apretar para que el jugador tirara el balón fuera y no pudieran cogerla fácil. Él ha intentado driblarme, pero he podido coger el balón y Patrick ha marcado un gol muy bonito". El lateral lamentó el empate. "Creo que merecíamos ganar y desde luego, por las ocasiones, no perder. Pero este grupo es muy difícil. La única victoria que se ha producido fue la nuestra en Liverpool. Pero hay que ser optimistas", prosiguió, "porque seguimos siendo primeros".

Pero Puyol, a quien muchos minusvaloraban, tiene un mérito descomunal porque ha conseguido en unos meses dos cosas: rebatir las críticas con una progresión admirable y contagiar con su fuerza a un estadio tradicionalmente pesimista y blando. "Una jugada tipo Puyol no la hace casi nadie más", dijo después el técnico Carles Rexach. "Otro no hubiera ido a por el balón, pero él lo ha robado y ha centrado. Y Kluivert, en un balón muy complicado, ha metido un golazo. Puyol tiene temperamento y mucha calidad. Y siempre demuestra que no quiere perder. Y eso no solo me da tranquilidad a mí, que le veo a diario, sino a toda la gente, a los simpatizantes y a los socios". Los elogios no sólo le llegaron del técnico. "Es un jugador enorme que con sus ganas nos contagia a todos", abundó Motta. Y Luis Enrique, siempre incisivo, apuntó: "Puyol es una referencia que nos empuja a todos. Pero no sólo eso: tiene muchísima calidad. Solo se le alaba por su entrega, pero está muy bien dotado técnicamente y sorprende semana a semana".

Y ayer consiguió lo imposible. Al igual que el día del Deportivo, sirvió otra vez un balón de oro para Kluivert, que, de paso, se quitó la espina que tenía clavada desde que jugó en el calcio. El Camp Nou tiene una enorme deuda con Puyol, que acabó dejando muda a la afición del Roma, que se había paseado triunfante por Barcelona con varios estandartes con el lema El imperio continúa. El Roma de Capello se marchó vivo, pero con un doloroso recuerdo de Puyol, que sacó los colores a su matemática defensa. No debían de saber que el ya desaparecido Oriol Tort, coordinador de la cantera del Barça, dijo que no había conocido a un niño con "tantas ganas de jugar al fútbol".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de febrero de 2002