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Entrevista:José Mantero | Cura homosexual

'Ser homosexual es un don de Dios, no un pecado'

Mantero remacha su estruendosa 'salida del armario' en una masiva conferencia de prensa

Con más prensa que un cardenal y el aplomo de un predicador con muchos años de púlpito, el cura José Mantero, ex vicario de Valverde del Camino (Huelva), compareció ayer en un hotel de Madrid ante más de medio centenar de periodistas, algunos extranjeros, para remachar algunas cuestiones suscitadas tras su estruendosa salida del armario como sacerdote homosexual. 'Ser gay no es un pecado ni un desorden moral, sino que es también un don de Dios, de la misma manera que ser heterosexual o lesbiana. Dios te crea así y te quiere así', dijo.

Arropado por directivos de la revista Zero, donde la semana pasada hizo pública declaración de homosexualidad y de estar vulnerando el deber de castidad que prometió en la ordenación presbiteral, José Mantero sostuvo ayer que, tras su apabullante presencia estos días en los medios de comunicación más rosas, 'no ha nacido una estrella', sino una persona coherente que quería llegar con 'este mensaje no sólo a intelectuales y artistas, sino a otros segmentos de la sociedad como las comadres que ven ese tipo de programas y entre las que también hay gays y lesbianas'.

'No quiero ser una estrella ni tengo interés en fama o dinero, el binomio sagrado'

'No tengo ningún interés en fama o dinero, el binomio sagrado. En absoluto soy o quiero ser una estrella. Ni cobro por esto. Eso que dicen algunos periódicos estos días son falacias', se quejó el sacerdote suspendido de sus funciones el miércoles pasado por el obispo de Huelva, Ignacio Noguer Carmona, su superior jerárquico. Mantero dijo no conocer aún las consecuencias exactas de la sanción episcopal, pero aseguró que pronto va a volver a su antigua parroquia -'aunque no a dar explicaciones', que no tiene por qué, dijo retador. 'También pronto voy a hablar con mi obispo, aunque lo que va a ocurrir no se lo podré decir a ustedes porque será una conversación privada', añadió.

¿De qué vivirá Montero cuando deje de cobrar el sueldo sacerdotal? 'Demasiado pronto, no para pensarlo, pero sí para decirlo. Dios dirá, y nunca mejor dicho', respondió. Para empezar, el ya ex vicario onubense no cree que deba dejar el curato, a pesar del estruendo causado entre los eclesiásticos por sus declaraciones. 'No quiero abandonar el sacerdocio; es perfectamente compatible ser sacerdote y homosexual con una vida sexual activa, quiero decir normal. Sacerdocio y celibato no están unidos teológicamente. Las religiones no son homofóbicas per se, en el origen. La idea del cuerpo como cárcel del alma, esa idea, se ha ido contagiando con el tiempo, pero la Biblia no es ni siquiera un pelín contundente sobre la homosexualidad'.

Bajo unas enormes pancartas de la revista que le apadrina, entre las que destacaba la portada de Zero que sacó del armario, también con estrépito, al teniente coronel José María Sánchez Silva, Mantero proclamó que no se siente 'un cura moderno, ni mucho menos'. 'He predicado siempre lo que pienso sobre estos temas cuando ha habido oportunidad, pero nada más. El estereotipo de cura moderno me cae un poco largo. En otros aspectos puedo ser tradicionalista, como en la liturgia'. Mantero también confesó, minutos antes de terminar la multitudinaria conferencia de prensa, no haber celebrado misa esa mañana. No dijo si lo haría, sonriente, seguro de su libertad para medir en cada momento el límite de lo que le interesa decir. Antes había afirmado estar 'desbordado y apabullado'. No lo pareció en momento alguno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de febrero de 2002