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La oposición respalda las medidas contra el 'botellón', aunque las ve insuficientes

Los vecinos agradecieron la presencia policial regalando flores a los agentes

En la plaza del Dos de Mayo había anoche más policías que viandantes y mostraba un aspecto muy distinto al de cualquier fin de semana de los últimos años: reinaba la calma, en vez del griterío de miles de personas, en su mayoría jóvenes, que consumían alcohol en la calle. PSOE e IU respaldan las medidas policiales tomadas el pasado viernes contra el botellón en la capital, aunque las consideran 'insuficientes' para atajar el problema. 'Sólo ha sido una acción puntual y propagandística del delegado del Gobierno', según el socialista Rafael Simancas.

El pasado viernes por la noche, 80 agentes de policía, entre municipales y antidisturbios, impidieron que miles de jóvenes bebiesen alcohol de forma masiva en las plazas del Dos de Mayo, en la de Santa Bárbara y en la de San Ildefonso, todas en el distrito Centro. Los vecinos llevaban meses pidiendo medidas contundentes contra este fenómeno, que deja las calles llenas de suciedad y que les impide dormir.

Las medidas policiales se repitieron anoche, y las citadas plazas fueron tomadas por la policía. La plaza del Dos de Mayo fue cerrada de nuevo por los agentes, que revisaron las mochilas de los jóvenes para evitar que éstos accedieran con botellas de alcohol al lugar.

La presencia policial surtió ayer efecto y muchos de los jóvenes se sintieron cohibidos. 'Hemos quedado en el metro de Tribunal y ya veremos adónde vamos. Por aquí cada grupo va a lo suyo', comentó un corrillo de chicos que habitualmente practica el botellón en la plaza del Dos de Mayo.

Las pandillas de chavales, cargados con bolsas llenas de botellas de alcohol y de hielos, se dispersaron por la zona: unos se fueron a la plaza de Barceló; otros, como ocurrió el viernes por la noche, se quedaron en la calle de Velarde (que termina en la plaza del Dos de Mayo), y otros optaron por desplazarse directamente a otros botellones, como el de Argüelles o el del parque del Oeste. En la plaza de Barceló y otros lugares, el servicio de limpieza colocó contenedores nuevos, pero muchos de los jóvenes se limitaron a usarlos como mesa para dejar las botellas.

Los vecinos acogieron al principio un poco abrumados el despliegue policial, pero luego aplaudieron las medidas. 'Es la primera vez en los últimos seis años que hemos logrado dormir de un tirón y esperamos seguir así mucho tiempo', declaró una vecina. Los residentes afirmaron que hacía tiempo que no soportaban el olor de las meadas que algunos jóvenes dejan en la plaza, las voces de las peleas y el ruedo de botellas estampándose contra las paredes. 'Nadie como nosotros sabe lo que es, después de estar toda la semana trabajando, pasar las noches del fin de semana en vela', afirmaron.

Además, el servicio de limpieza dobló sus efectivos y unos 180 operarios y 40 máquinas intervinieron para dejar las calles libres de basura. 'Por primera vez en el tema del botellón, ha participado el Servicio de Limpieza Urgente (Selur) y, de momento, vamos a continuar con este dispositivo especial porque así lo quiere el alcalde', afirmó ayer el concejal de Limpieza, Alberto López Viejo.Para la portavoz de IU en el Ayuntamiento, Inés Sabanés, 'las medidas son la consecuencia de lo que venían pidiendo amplios sectores de la sociedad: actos contundentes y rápidas'. 'Apoyamos que, por una vez, los vecinos hayan estado tranquilos. Pero sólo ha sido una parte de todo el bloque de medidas que hay que tomar. Si no se hacen otras cosas complementarias, el clima de tensión puede ir a peor', agregó. Según Sabanés, las medidas complementarias tienen que incluir la participación de los jóvenes: 'Todo lo demás, serán parches'.

'La acción de ayer fue puntual, sólo se realizó en algunas plazas y desplazó el botellón a otras zonas. La presencia policial es efectiva y tiene que ser constante, pero tiene que ir acompañada de otras acciones, como impedir la venta de alcohol a menores o la venta ambulante', explicó el portavoz socialista en el Consistorio, Rafael Simancas. Y agregó: 'Sólo ha sido una operación de imagen de la Delegación del Gobierno y del Ayuntamiento. Pero hay que solucionar el problema de que haya miles de jóvenes bebiendo en la calle, con los problemas de salud que eso conlleva para ellos y las molestias que ocasionan a los vecinos'.

PSOE e IU reclamaron, además, que se cumpla la normativa en relación al ruido y que se elaboren proyectos en los colegios para concienciar a los jóvenes. 'Hay que fomentar en los chicos otras formas de divertimento más saludables y no reaccionar sólo con medidas policiales', concluyó Simancas.

Caramelos y abrazos

Los vecinos de la plaza del Dos de Mayo recibieron ayer con claveles, caramelos y abrazos a los policías municipales y a los antidisturbios del Cuerpo Nacional de Policía, que anoche volvieron a imponer la ley seca en el lugar. 'Estas flores son para daros las gracias por haber venido y por todas las veces que os hemos llamado y no habéis acudido', comentó una mujer a uno de los agentes. 'Estamos encantados de que estén aquí; a uno incluso le he invitado a un café', añadió otra de las residentes. La plaza del Dos de Mayo tuvo ayer un ambiente inusual de lo que suelen ser los sábados por la noche. En vez de chavales con botellas de vino y cerveza, vendedores de hachís y chicos tocando los tambores había niños jugando al fútbol, parejas paseando, gente sacando al perro. También pasaron a la plaza algunos de los chavales que normalmente practican allí el botellón, aunque no pudieron entrar con bebidas alcohólicas. Algunas pandillas se quedaron charlando en los bancos de la plaza y fumando un cigarrillo. Uno de los bares de la plaza, que normalmente frecuenta el cineasta Alejandro Amenábar, celebró una fiesta para que los amigos del director de cine pudiesen seguir por televisión la celebración de los premios Goya. 'Que dure mucho tiempo la tranquilidad que tenemos ahora en el barrio. Por primera vez salimos a la calle sin miedo. Y a los chavales, que el Ayuntamiento intente habilitarlos algún espacio donde puedan reunirse', concluyó otro de los vecinos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de febrero de 2002

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