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Un constructor de Alcalá fue raptado por los asaltantes de su empresa

El empresario fue liberado por los GEO tras permanecer tres días cautivo en un chalé

El constructor Antonio Lorenzo Jiménez, de 45 años, recuperó anteanoche la libertad en una operación de los GEO tras permanecer tres días secuestrado en un chalé de Nuevo Baztán. El supuesto cerebro del rapto, Francisco, L. O., de 62 años, es un empresario 'venido a menos' que hace años tuvo relaciones profesionales con la víctima. Fue detenido como los otros cinco implicados. Los secuestradores fueron el lunes a la empresa de Lorenzo, cerca de Alcalá, al tener el soplo de que era día de pago a los empleados. Al no hallar dinero, se llevaron secuestrado al constructor.

Lorenzo no supo cuánto había durado su secuestro hasta que el Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la policía le liberó. Llevaba tres días a oscuras, había perdido la noción del tiempo y estaba atado a la pata de una cama en un chalé del pueblo de Nuevo Baztán, a unos 10 kilómetros de Alcalá. Dos personas le custodiaban: Adolfo H. Z., de 40 años, y Héctor Hugo V. D., de 34, ambos colombianos nacidos en Medellín.

Con el fin del secuestro y el arresto de ambos colombianos concluía la Operación Gali, que ayer explicaron el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Javier Ansuátegui, y el jefe superior de Policía, Juan Bautista Zurera, en conferencia de prensa. El resto de los implicados habían sido detenidos horas antes tras la entrega, vigilada por la policía, de un rescate pagado por la familia del rehén.

El drama comenzó para el constructor Lorenzo el lunes pasado. Ese día estaba a las ocho de la tarde en las oficinas de su empresa, Loismavir, situada en un polígono industrial cercano a Alcalá de Henares y contigua a otra sociedad de su propiedad, Her Zone, junto a cinco empleados, entre ellos dos de sus hijos. Cuatro personas irrumpieron con la cara semicubierta y amenazaron con pistolas a Lorenzo y al resto de los que estaban en la empresa, dedicada a la construcción.

Un 'soplo'

Los delincuentes exigieron a Lorenzo que les entregara el dinero destinado a pagar los salarios de 400 trabajadores propios o subcontratados, lo que supone en torno a 50 millones de pesetas (unos 300.000 euros). Según fuentes de la investigación, los asaltantes habían recibido un soplo que les indicaba que ese día el empresario iba a pagar a sus asalariados. Pero algo falló. Preguntaron por la caja fuerte, pero no la encontraron. Allí no estaba el botín que esperaban encontrar. O el santo [la confidencia] era erróneo o se confundieron de día. Ante el desconcierto de los presentes, los delincuentes decidieron secuestrar al empresario y huyeron en un coche rojo.

El supuesto organizador del robo que desembocó en rapto es Francisco L. O., de 62 años, un empresario 'venido a menos', según fuentes policiales, que hace un lustro mantuvo relaciones profesionales con la víctima. La compañía que entonces poseía Francisco fue subcontratada temporalmente por la de Lorenzo, aunque ahora no tenían ninguna relación.

Francisco planeó junto a otras cinco personas -una mujer española y cuatro colombia-nos- el robo en la empresa de su antiguo colega. La policía sospecha que alguien vinculado al negocio de la víctima fue quien informó a los delincuentes del día en que la plantilla iba a cobrar, supuestamente, su sueldo.

Media hora después de raptar a Lorenzo, los secuestradores telefoneraron a la empresa para exigir un rescate. En posteriores llamadas a la familia del constructor exigieron 450.000 euros (casi 75 millones de pesetas), repartidos en billetes de distinto valor. Incluso especificaron cuántos billetes querían de cada tipo.

La familia denunció a la policía el rapto y, paralelamente, entabló negociaciones con los secuestradores. Siguiendo las indicaciones policiales, los familiares de Lorenzo fingieron aceptar las exigencias de los raptores y concretaron una cita con ellos el pasado jueves a las dos de la tarde en una cafetería cercana a la avenida de Oporto (distrito de Carabanchel) para hacerles entrega del rescate.

Agentes de la Jefatura Superior de Policía de Madrid establecieron un dispositivo de vigilancia a la espera de que alguien fuera a recoger el maletín. Apareció una mujer, Nuria O. D., española de 24 años, quien fue detenida. Inmediatamente después, los agentes arrestaron a Fredy Alberto P. G., de 36 años y nacido en Medellín (Colombia). Éste llevaba puesto un reloj de oro que pertenecía a la víctima, según explicó el comisario Zurera.

El supuesto cabecilla del rapto, Francisco L. O., fue localizado más tarde en un hotel, que la policía no especificó, en compañía de Jesús Armando M. C., colombiano de 33 años. Ambos fueron detenidos.

Uno de los cuatro primeros arrestados, que Zurera eludió precisar de quién se trataba, se ofreció inmediatamente a colaborar, reconoció que tenían al empresario secuestrado y dio la dirección exacta del chalé donde estaba retenido Lorenzo: en el número 6 de la calle de Villa Carriedo, en Nuevo Baztán.

La policía estableció un dispositivo en torno a la casa, ubicada en una urbanización de 1.500 chalés unifamiliares, según precisó Zurera. A las 23.30 de jueves pasado, los GEO irrumpieron en el chalé -alquilado por una persona a la que busca la policía- y liberaron al secuestrado, además de detener a los dos hombres que le vigilaban.

Pasta de coca en el chalé

Los agentes encontraron también en ese domicilio una pistola marca Star del calibre 9 milímetros corto, numerosa documentación y anotaciones que 'implicaban a los moradores' en el rapto, según la policía. También hallaron un medicamento que habitualmente necesitaba la víctima, además de pasta de coca en proceso de elaboración, ácidos para obtener cocaína y varios coches de gran cilindrada.

Zurera destacó que la Operación Gali fue 'limpia' y subrayó la estrecha colaboración que hubo en todo momento entre la comisaría de Alcalá de Henares, localidad donde se perpetró el rapto, y la Brigada de Policía Judicial y 'la agilidad judicial'. Los seis detenidos pasarán hoy a disposición judicial.

Ansuátegui negó que la delincuencia y la creciente llegada de inmigrantes estén vinculados. El jefe de policía señaló que los colombianos llevaban poco en España. Dos de ellos tenían antecedentes en su país: Jorge Adolfo H. Z. fue condenado en 1996 a 18 meses de cárcel por extorsión y Jesús Armando M. C. ingresó en prisión por tenencia ilícita de armas, informa Efe.

Un inmenso páramo en medio de la nada

La empresa donde fue secuestrado Antonio Lorenzo está en el polígono Galiana, en la carretera que va de Alcalá de Henares a Daganzo. Este polígono es un inmenso páramo con algunas naves, varios chalés, algunos carruajes y muchos burros y perros que vigilan con vehemencia que nadie se acerque a las fincas. Los trabajadores y los residentes de esta zona, que parece sacada de una película del Oeste, apenas se conocen entre sí. No tienen un bar o un local donde reunirse y con suerte cruzan al día un par de palabras con sus vecinos. El día del secuestro de Lorenzo, a pesar de que la empresa está al lado de otra nave donde también residen varias mujeres inmigrantes, nadie vio ni oyó nada. 'Si es que aquí apenas nos conocemos, yo me he enterado del secuestro por la radio', explicó un hombre que reside cerca de la empresa donde sucedió el rapto. Varios empleados se acercaron ayer al local para continuar con su trabajo, incluido uno de los testigos que presenció el secuestro, pero se negaron a hacer declaraciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de enero de 2002

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