Un preso peligroso se fuga en Tarragona al ser trasladado a los juzgados

Antonio Pérez Salguero, un preso de 20 años que cumplía condena por asesinato, se fugó ayer cuando salía del furgón policial que le había conducido a los juzgados de Tarragona para afrontar un juicio de faltas. Pese a estar esposado, el preso empujó al policía que le custodiaba y consiguió introducirse en un vehículo que le esperaba con las puertas abiertas. Una decena de familiares del preso que se habían concentrado en el edificio organizaron un revuelo para facilitar la huida e interponerse entre la policía y el fugitivo.

La policía dispone de la matrícula del coche fugado y decidió no activar ningún control especial tras alertar a todos los cuarteles de la Guardia Civil y los Mossos d'Esquadra, responsables del tráfico en Cataluña.

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Pérez Salguero mantenía hasta ayer una vida ligada a la de su compañero de cárcel, Francisco P. H., de 21 años. La Audiencia de Barcelona les condenó hace unas semanas a sendas penas de 18 años de cárcel por matar a un marroquí en la prisión de jóvenes de la Trinitat el 2 de agosto de 2000. Al ocurrir estos hechos, ambos reclusos fueron trasladados de cárcel. Seis días después ingresaron en la prisión de Tarragona y a las pocas horas promovieron un altercado en el que se cruzaron insultos y amenazas con los funcionarios.

Por ese hecho tenían pendiente un juicio de faltas previsto para ayer. La policía considera que los dos reclusos habían planeado su fuga coincidiendo con ese traslado. Pero sólo Pérez Salguero lo logró. Ambos cumplían condena en la cárcel barcelonesa de Quatre Camins, pero el pasado lunes fueron trasladados a la de Tarragona para ese nuevo juicio. Los dos presos, de etnia gitana, estaban acompañados de otro interno e iban esposados y custodiados por cuatro policías. Primero descendió del furgón Francisco P. H. y cuando lo hizo Antonio Pérez no dudó en empujar a uno de los policías y dirigirse corriendo al vehículo que le esperaba.

Revuelo de familiares

Los policías intentaron detenerlo, pero ante el revuelo que levantaron familiares y amigos, y para evitar males mayores, decidieron no emplear las armas y asegurar la custodia de los otros dos presos. Mientras tanto, el vehículo huía a gran velocidad por la carretera de Valls que lleva a la autopista. La policía no pudo detener a ningúno familiar como cómplice de la fuga.

Pérez Salguero inició sus andanzas en prisión cuando tenía 18 años. En mayo de 2000 ingresó en la Trinitat acusados de tres robos y al cabo de tres meses acabó con la vida de Rachid T. al golpearle en la cabeza con unas vallas metálicas. Ese juicio se celebró con unas medidas de seguridad inusuales, hasta el punto de que la deliberación y lectura del veredicto del jurado se realizó a puerta cerrada para evitar que los familiares de los acusados causaran incidentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 23 de enero de 2002.

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