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OPINIÓN DEL LECTOR

El IPC y la hostelería

Con relativa frecuencia, se imputa al sector hostelero una alta responsabilidad en los incrementos del Índice de Precios al Consumo (IPC). Asumiendo que los datos que proporciona el Instituto Nacional de Estadística (INE) estén siendo obtenidos de forma correcta (aspecto que desde algunos foros se ha cuestionado), no es menos cierto que al difundir públicamente los mismos, la superficialidad con la que son tratados puede dar origen a análisis parcialmente incorrectos.

En todo caso, no deja de llamarnos la atención que esta superficialidad en el tratamiento informativo de estos datos nace de opiniones vertidas por representantes institucionales, generalmente estatales, y por líderes sindicales a los que nos gustaría solicitarles una reflexión antes de hacernos objeto de sus críticas y descalificaciones.

Intentamos razonar la opinión que hemos expuesto: el subsector propiamente hostelero (excluyendo alojamiento) tiene, en el desarrollo de su actividad, un alto componente de mano de obra y de utilización de materias primas. Los datos del IPC a diciembre de 2001 indican que el crecimiento en alimentos ha sido: 1) alimentos y bebidas no alcohólicas 5,9; 2) alimentos con elaboración 5,3; 3) alimentos sin elaboración 6,1.

Por otra parte, el crecimiento salarial (evidentemente por claras y duras presiones sindicales) en el año 2001 fue del 4,80% (sin deslizamientos).

Analícense los dos datos expuestos para comprender las causas de la evolución del IPC en el subsector hostelero. Evidentemente, de ser ciertos los datos facilitados sobre el IPC, reconocemos el legítimo derecho del consumidor para formular una valoración negativa, pero cuestionamos que la misma pueda venir del entorno sindical o institucional, y a propósito del departamento institucional, señalar que el crecimiento impositivo para cientos de miles de empresarios que tributan en régimen de módulos, fue en el Estado del 7% el año pasado, y será del 4,8% el imputado para este ejercicio.

Que con esos antecedentes se consiga en Vizcaya un IPC general del 3,8% y algo más en la rúbrica de hostelería (hoteles, restaurantes, cafés y bares), no será como para sentirse satisfechos, pero tampoco para soportar en silencio tanto señalamiento con asignación de responsabilidades a terceros. En refrán español, y para todos los mencionados, una reflexión: 'Consejos (y críticas) vendo, y para mí no tengo'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de enero de 2002