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LA SITUACIÓN EN EL PAÍS VASCO

El presidente tilda de 'vileza' echar a Redondo por reunirse con él

José María Aznar considera 'una vileza extraordinaria pretender la eliminación política de un dirigente' como Nicolás Redondo 'en virtud de las comidas que celebra y en particular porque haya comido con el presidente del Gobierno'. Aznar se refería así, en una entrevista publicada ayer por Abc al papel que tuvo en la renuncia del ex secretario general de los socialistas vascos, la noticia sobre la reunión celebrada en La Moncloa en julio con éste, su padre, Nicolás Redondo Urbieta, y el defensor del pueblo, Enrique Múgica.

El presidente ve 'motivo serio de preocupación' para quienes consideran la política en Euskadi como 'lo más alejado del sectarismo o la pura rivalidad entre partidos' en el hecho de que alguien comprometido 'sin reservas' con la defensa de las libertades y la Constitución 'se retire denunciando una cacería interna'. Respecto a un eventual acercamiento del PSE al PNV, el presidente asegura que la estrategia de los nacionalistas vascos consistirá en 'reeditar un nuevo pacto de Estella', en dos fases 'la neutralización política' del PSE y las 'conversaciones con ETA para conseguir una nueva declaración' de 'cese de actividades'. Ese 'Estella II' es la 'expresión de una ruptura' que ejemplifica con la situación en Zumarraga: 'Se asesina a un concejal del PP, se provoca la dimisión de todos los concejales' socialistas , se provoca la dimisión de los concejales de Eusko Alkartasuna y al final se llega a una pregunta '¿quiénes son los que mandan aquí y han conseguido prácticamente la exclusión de todos los no son ellos? Eso es Estella I, eso es Estella II, eso es la ruptura'.

'Firmes en la debilidad'

Aznar declina entrar en 'valoraciones sobre el PSOE' pero reitera su conocida percepción de una 'ausencia de proyecto común para España', al tiempo que achaca a la dirección socialista que encabeza José Luis Rodríguez Zapatero una 'evidente' falta de fortaleza en el liderazgo, incluso tender a ser 'firmes en la debilidad'.

Redondo, por su parte, augura en La Razón problemas para lograr una candidatura en el próximo congreso de los socialistas vascos tras su renuncia a presentarse. 'Tenemos un partido en el que todo el mundo quería echarme y a lo mejor ahora que lo han conseguido no se presenta nadie'. 'Lo que han hecho es echarme; no tuve tiempo de hacer cuentas' de los apoyos que hubiese logrado. 'Creo que no hay huevos para presentar un candidato alternativo. El lío no se ha acabado'. Quiere pensar que Felipe González no ha tenido 'nada que ver' en su caída y manifiesta que ha pasado de la 'adoración al simple cariño' hacia él.

Sobre la posible candidatura del dirigente del PSE de Vizcaya Patxi López, Redondo apunta que habrá quien piense que 'lo normal' es que sea su sustituto. Los apoyos que ha recibido del PP, donde 'jamás' militará, se producen desde el punto de vista 'personal': 'Hemos sufrido tanto que es lógico que nos apoyemos'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de enero de 2002