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Entrevista:AITOR MAZO | Actor

'El cine es muy clasista, sólo se habla de los protagonistas'

Aitor Mazo es un hombre alto y de buena planta, pero la gente de Bilbao, donde vive y donde se le hicieron las fotos, no le mira por eso. En los escasos minutos en los que estuvo posando, tres personas se acercaron para besarle, felicitarle o pedirle un autógrafo. Él les atendió amable, pero reconoce que ser tan conocido la mayoría de las veces es una molestia. 'Lo que sí te ilusiona es que se te acerque alguien como esta última señora y te diga que te ha visto en el teatro, con la obra que hacemos ahora, El anarquista, de Darío Fo', comenta.

Pregunta. ¿Cómo llegó a ser actor?

Respuesta. Desde pequeño he tenido vocación de bufón. Se me ocurrían muchas tonterías que me quemaban dentro y tenía que sacarlas, las tenía que decir. Siempre he hecho bastante el payasete. Cuando pusieron el cine Albéniz como teatro estable, venía lo mejor de toda España a actuar aquí y creo que eso fue lo que me enganchó. Sentía una gran envidia de la gente que estaba encima del escenario.

P. ¿Le costó mucho empezar?

R. Cuando yo era joven estaba metido en bastantes salsas y una de ellas era la radio. Una persona que trabajaba conmigo estaba en un grupo de teatro y, como yo hacía voces y decía muchas tonterías, un día me llamó para hacer una sustitución y así fue cómo empecé. A partir de ahí la opción era cursillear. Mi escuela fueron cuatro o cinco años en la compañía Maskarada. Salíamos a unas 90 funciones anuales, una buena escuela.

P. No fue difícil, entonces.

R. No, en poco tiempo estaba realizando un sueño. Y encima me pagaban por ello.

P. Nunca ha dejado el teatro.

R. No. El teatro es mi oficio, lo que más rápido asimilo.

P. ¿Qué tipo de textos teatrales le gustan?

R. Me gusta mucho un teatro que se ve poco y es el fantástico. La herencia catalana de los Dagoll Dagom, donde ibas a ver fantasía, a sumergirte en romanticismo y humor todo junto, a soñar.

P. ¿Cómo llegó al cine?

R. Llevo hechas más de 20 películas, sobre todo papelitos, aunque cada vez me los dan mejores. El cine tardó en llegarme. Sí, realmente es ahora cuándo está llegando.

P. ¿Para hacer cine o teatro hay que irse a Madrid o a Barcelona?

R. Para hacerlo, no; pero para intentar vivir de ello, sí.

P. Ha hecho de malo en la serie Policías. ¿Las series de televisión son un filón para los actores españoles?

R. Depende de si las pillas o si te pasan volando. Pero sí, se va abriendo una pequeña brecha y el público va reconociendo el trabajo de los actores en las series.

P. ¿Siempre ha logrado vivir de actuar?

R. Sí. Lo digo con la boca pequeña, pero sí. Al principio todo te parece mucho y luego todo te parece poco.

P. ¿Qué oportunidades hay en Euskadi para un actor?

R. Hoy mismo, muy pocas. Un actor tiene las mismas oportunidades de hacer carrera en el cine que un lechero, un cartero o un panadero. Cualquiera puede presentarse y puede ser elegido para trabajar en televisión.

P. ¿Y el teatro en euskera?

R. Un actor vasco tiene que hacer dos versiones. Una vez que te has aprendido el libreto, tienes que volver a aprendértelo en otro idioma. Eso es increíble. No es simplemente traducirlo; el euskera y el castellano son dos idiomas completamente diferentes. Cambia también la dinámica. Es duro trabajar en dos idiomas tan distintos.

P. ¿Hay público para el teatro en euskera?

R. Yo siempre lo he visto.

P. ¿La cultura debería preocupar más a los políticos?

R. La cultura es la cenicienta. Para los partidos políticos, a la hora de reivindicaciones, la cultura siempre está entre las primeras; y a la hora de abundar en ello, siempre entre las últimas.

P. ¿Le interesa más la comedia o el drama?

R. Lo que realmente me gusta es que la gente salga con la boca abierta, sea comedia o drama. Que salga con cosas almacenadas en la cabeza y que le dure, que tenga retrogusto.

P. ¿Cómo ve la salud del cine español?

R. Es una industria que ya tiene su nombre. Se pueden decir ya una docena de nombres de películas españolas excelentes y otras muchas que están muy bien.

P. ¿Cuál cree que es su papel más redondo?

R. Recuerdo siempre con mucho cariño la película Cachito, de Enrique Urbizu [1996], en la que hacía de un subnormal vestido del Betis. En Visionarios, de Manuel Gutiérrez Aragón [2001], creo que he hecho un bonito papel. Lo que pasa es que no han hablado ni una pizca de nosotros, los secundarios. El cine es muy clasista, sólo se habla de los protagonistas y los demás no existen.

Perfil

Aitor Mazo nació en Bilbao en 1961. Su tendencia infantil a la payasada le llevó por los caminos actorales. Ligado a la compañía de teatro vasca Maskarada desde hace décadas, su rostro se ha fraguado en teatro, cine y televisión. A los 40 años, cree que se encuentra ahora en su mejor momento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de enero de 2002

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