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Un marroquí dispara a guardias civiles con una carabina en Ceuta

El delegado del Gobierno en Ceuta, Luis Vicente Moro, pedirá la semana próxima al gobernador de Tetuán que los aduaneros marroquíes agilicen sus métodos de control de mercancías, después de que los dos puesto fronterizos de la ciudad autónoma hayan sufrido importantes retenciones en la primera semana del año, que han desembocado en desórdenes públicos. El incidente más grave ocurrió el jueves. Agentes situados en el paso de Benzú fueron tiroteados con una carabina por un marroquí al la Guardia Civil le había impedido pasar a Marruecos con mercancía. No hubo heridos.

Pero los altercados en esta zona son diarios, ya que por ella cruzan unos 5.000 porteadores marroquíes, que suelen provocar aglomeraciones a mediodía y por la tarde. Debido a la falta de instalaciones, los agentes deben hacer enormes esfuerzos para contener a la multitud, lo que suele generar tensiones y derivar en insultos, amenazas e incluso agresiones.

El origen del problema está relacionado con el hecho de que las constantes retenciones de mercancías en el Tarajal obligaron a las autoridades ceutíes a utilizar como alternativa la frontera del barride Benzú, un paso sólo vigilado por un destacamento de la Guardia Civil y sin instalaciones fronterizas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de enero de 2002