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Reportaje:

El bar Sol hace ricos a obreros y ferroviarios

Ribes de Freser (Girona), castigada por la reconversión industrial, recibe 2.880 millones

Ribes de Freser estalló ayer en una gran fiesta. Esta población del Pirineo de Girona, de poco más de 2.000 habitantes, se vio agraciada con el tercer premio de la Lotería Nacional, el 5.967, que deja 2.880 millones de pesetas en el pueblo. Los décimos premiados fueron repartidos desde el bar Sol, un establecimimento frecuentado por trabajadores de la construcción y del tren cremallera de alta montaña que sube hasta el valle de Núria.

Desde las 9.30, cuando se tuvo conocimiento del premio, el establecimiento se fue llenando de gente que manifestaba su alegría brindando con cava. El propietario y repartidor de la suerte, Àngel Bonshoms, mostraba su satisfacción, no sólo por haber estado agraciado él mismo con cerca de 30 millones de pesetas: sino "por haber hecho millonarios a tantos de mis clientes", decía. Él mismo contaba que el premio mínimo es de 7,2 millones, puesto que sólo vendió décimos de las 40 series que había adquirido.

También acudió a primera hora el alcalde de Esquerra Republicana, Pere Vigo, que pese a no haber comprado ninguno de los décimos premiados quiso sumarse a la alegría de sus conciudadanos. El alcalde manifestó su gran satisfacción por el hecho de que "la fortuna ha sonreído a una mayoría de personas de clase trabajadora".

El premio significa un importante aliciente en una comarca que desde hace muchos años se halla sumida en una fuerte recesión económica a causa de la reconversión industrial y el cierre de numerosas fábricas.

En Barcelona, María Carmen Maroto no cabía en sí de gozo. Lleva sólo seis meses trabajando en el popular establecimiento de lotería El Gato Negro, en plena calle Pelai, y está encantada de haber repartido tantos millones. Nada menos que 5.100. Esta administración, la número 44, repartió ayer íntegramente el cuarto premio, que cayó en el número 36.939. "¡Corre y llama a la tata Elena, que le ha tocado!", le gritaba a un sobrino, mientras atendía a la riada de clientes que ya querían comprar décimos del sorteo de El Niño.

"Nuestro premio no ha podido ser más repartido porque ésta es una calle de paso, donde la gente viene de comprar y a pasear", explicaba Clara Ubach. Rosa trabaja en la filatelia de al lado de El Gato Negro. Compró toda una serie del número premiado por encargo de su marido, que la ha repartido con amigos y familiares . "Creo que a nosotros nos han tocado dos o tres millones, es que no sé cuantos números se quedó él", afirma con un gesto algo nervioso y torcido.

A la población de Castellar del Vallès (Barcelona) le toca un pellizco del tercer premio. La administración número 1, la única de esta ciudad de 17.000 habitantes, ha tenido la satisfacción de colgar el tradicional cartel "5.967, vendido aquí" y de repartir 72 millones entre sus clientes. La mitad de éstos, 36, va a parar a una recién llegada a la población: Malena García. Este ama de casa y madre de dos niñas pequeñas es de Gandia (Valencia) y no hace ni cinco meses que se ha instalado en Castellar. Ayer, con una de sus dos hijas pequeñas en brazos, no paraba de intentar, móvil en mano, localizar a sus familiares de Valencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de diciembre de 2001