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Las acusaciones cruzadas enrarecen más el tenso clima político en Buenos Aires

La diputada opositora del ARI Elisa Carrió contribuyó ayer a enrarecer más el tenso ambiente que se vive en Buenos Aires al afirmar que el presidente Fernando de la Rúa pretende dar un autogolpe de Estado al estilo del fujimorazo en Perú, con la connivencia de altos mandos de las Fuerzas Armadas, sectores de las finanzas y de la política, y citó en concreto al ex presidente Carlos Menem y el ministro de Economía, Domingo Cavallo.

Las especulaciones sobre conspiraciones de todo tipo circularon ayer en la capital porteña, a la hora de interpretar la explosión de saqueos y actos vandálicos en numerosos establecimientos comerciales. ¿Dónde estaba la policía?, se preguntaban ayer muchos argentinos que contemplaban las imágenes de los asaltos a plena luz del día y en total impunidad.

Entre los asaltantes había, sin duda, muchos hambrientos, pero no eran menos quienes actuaron encapuchados o armados con palos, y que entre sus objetivos de robo la comida no ocupaba la primera prioridad. Cómo explicar el pillaje de cajas registradoras, de prendas de ropa o de cajas de licores.

La pasividad de la policía, cuando no la ausencia, dio pie a insinuaciones de una mano negra detrás de los saqueos con el único propósito de desestabilizar la frágil situación argentina y al maltrecho Gobierno de Fernando de la Rúa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 20 de diciembre de 2001