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Reportaje:

Los Reyes Magos en la historia

El Monasterio de Pedralbes y la Fundación Thyssen revisan la tradición con 14 obras de los siglos XIII al XVIII

'Habiendo pues nacido Jesús en Belén de Judá, reinando Herodes, he aquí que unos magos vinieron de Oriente [...]' (Mateo, 2,1-12). Los evangelios apócrifos posteriores, la tradición y la leyenda convirtieron a los magos en tres, en reyes y, poco a poco, les hicieron simbolizar tanto las tres edades del hombre -juventud, madurez y vejez- como los tres continentes conocidos en la época -Europa, África y Asia-. La historia de los Reyes Magos, sin embargo, está plagada de muchos más enigmas que resultan difíciles de contestar, pero cuyas claves pueden rastrearse a través de la representación que de esta tradición ha hecho el arte occidental. Es lo que pretende la exposición Los Reyes Magos. Historia de una tradición, abierta hasta el 17 de febrero de 2002 en el monasterio de Pedralbes en lo que es la primera exhibición que organizan conjuntamente la Fundación Thyssen-Bornemisza y el Museo de Historia de la Ciudad. Consta de 14 obras datadas entre los siglos XIII y XVIII que se reparten en tres ámbitos diferenciados. El primero está formado por los frescos que en 1346 pintó Ferrer Bassa en la Capilla de Sant Miquel del monasterio ya que una de las escenas representa, precisamente, la adoración de los Reyes Magos. Esta obra, que como el resto del conjunto será restaurada a partir del próximo año, también sirve para plantear la pregunta sobre si eran magos o reyes -éste último rango sólo aparece a partir del siglo VI- ya que cada obra de la exposición, además de la ficha técnica, sirve para reflejar uno de los numerososos enigmas que rodean la tradición: desde la tardía aparición de San José en la Natividad, hacia el siglo XIV, pasando por la transformación de la estrella que guía a los magos en un cometa, por citar algunos.

En la Sala de la Reina se presentan otras siete obras, tres de las cuales proceden del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) -el Frontal del Altar de Mosoll, del siglo XIII; una tabla del Maestro de la Epifanía de Amberes, del siglo XVI; y Epifania, de Fernando Gallego, de finales del siglo XV-; una pertenece al Museo Thyssen de Madrid -La Adoración de los Reyes, de Luca di Tommè, de mediados del siglo XIV- y otra, a la colección de Carmen Thyssen-Bornemisza, La adoración de los reyes Magos, de Jerónimo Ezquerra.

En el tercer ámbito, situado en la sala capitular, se presentan seis obras procedentes de la reserva o la clausura del monasterio, parte de las cuales se ha restaurado para la ocasión. Destacan la miniatura que ilumina un cantoral del siglo XVI y tres figuras de belén que representan a los Reyes Magos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de diciembre de 2001