Sólo dos universidades cubren las plazas reservadas a alumnos de otras comunidades

El primer año del distrito abierto choca con la escasa cuantía de las becas, según los rectores

El primer año de implantación del distrito abierto en España ha tenido escaso éxito. Únicamente dos de las 47 universidades públicas presenciales (la Complutense y la Politécnica de Madrid), han cubierto el mínimo de las plazas (un 20%) que los centros debían ofrecer a los alumnos de otras comunidades. Este dato es reflejo de una situación general igualmente preocupante: sólo el 7% (19.500) de los 278.000 estudiantes que han empezado este año la carrera se han marchado a estudiar a una comunidad autónoma distinta a la suya, según el Consejo de Universidades. Para los rectores, estos resultados se deben a la escasa cuantía de las becas y a la falta de una campaña informativa.

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Las universidades acogieron el primer año de implantación del distrito abierto con buenas expectativas. Más allá de la reserva del 20% de plazas establecida como mínimo legal para los alumnos de otras comunidades, llegaron a ofrecer el 45% de sus plazas. Los alumnos, sin embargo, no se sintieron tan atraídos. De hecho, 37 universidades no han llegado a cubrir ni el 10% de sus reservas.

La normativa señala que el curso próximo deben ofrecer todas el 50% y que en el 2003-2004, el 100%. Pero siete universidades han abierto ya este curso a los alumnos de toda España todas sus plazas: las cuatro de Castilla y León, así como Vigo y la Politécnica de Cartagena. Han ofrecido sólo el mínimo del 20% de plazas 14 universidades: Almería, Cádiz, Málaga, Pablo Olavide de Sevilla, Jaume I de Castellón, Miguel Hernández de Elche y las siete universidades catalanas.

Las dos universidades que han asignado más del 20% de sus plazas a estudiantes de otras comunidades ofrecieron un porcentaje mucho más alto: la Complutense abrió el 76% de sus plazas al distrito abierto y la Politécnica de Madrid, el 60%.

El distrito abierto fue aprobado en 2000 por el entonces ministro de Educación, Mariano Rajoy, y desde entonces este ministerio ha abanderado la 'movilidad' como una de las prioridades de su política educativa: 'Es un factor importante de estímulo de competitividad del sistema universitario', señaló la ministra de Educación, Pilar del Castillo, en la presentación de las becas de movilidad para este curso.

Todos los sectores de la comunidad educativa están a favor del distrito abierto, pero los rectores han advertido reiteradamente de que existían básicamente tres problemas para que funcionara: los requisitos económicos que se piden a las familias para poder acceder a ellas, la baja cuantía de las ayudas y la falta de una amplia campaña de información para estudiantes y familias. Además, las universidades han advertido que otro factor que desanima a los alumnos es la dificultad para mantener la beca en algunas titulaciones, debido a los requisitos académicos. Por ejemplo, en algunas carreras técnicas, los requisitos no están adaptados a los resultados anuales de la mayoría de los alumnos.

La ministra de Educación, Pilar del Castillo, anunció en la presentación de las becas de movilidad de este curso que se habían editado 450.000 folletos divulgativos. Sin embargo, no parece haber sido suficiente.

La cuantía de las ayudas de movilidad oscila entre 216.000 pesetas por curso académico y las 511.000 si el umbral de renta no supera los 3.414.000 para una familia de tres miembros y 4.076.000 pesetas para una familia de cuatro miembros. Y pueden llegar a un máximo de 725.000 pesetas, si el estudiante pertenece a una familia de tres miembros que no gane más de 1.050.000 pesetas y una de cuatro, si no ingresa más de 1.405.000 pesetas. En las becas de movilidad que ofrece el ministerio (que anunció que se darían a 75.000 estudiantes) también están incluidas las destinadas a estudiantes del segundo ciclo de las titulaciones (los dos últimos cursos de las licenciaturas e ingenierías).

Los resultados del distrito abierto no son comparables con los del anterior distrito compartido, donde se podían ofrecer 10 plazas como máximo por titulación a estudiantes de otras comunidades. Además, la gestión del distrito compartido se hacía de forma centralizada por lo que no podía ser admitido un estudiante en más de un distrito universitario (una o varias universidades que comparten un mismo sistema de acceso con una oferta de plazas conjunta).

Con el distrito abierto, un alumno puede pedir plaza en varios distritos universitarios, lo que permite que se le pueda admitir en más de uno, por lo que al final puede incrementarse mucho el sobrante de plazas. Este fenómeno es conocido como 'caída de matrícula'. Aún así, con el distrito compartido se cubría casi el 50% de las plazas ofrecidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 06 de diciembre de 2001.

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