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Crítica:ENRIQUE MORENTE | FLAMENCO

Todo distinto y todo hermoso

El Omega de Morente, con versos de García Lorca y Leonard Cohen, puso fin al VI Festival Internacional Madrid Sur. Lo malo es que cuando un grupo tan ruidoso -dicho con todos los respetos- como Lagartija Nick se lanza a toda pastilla por los cerros del estruendo, ni la voz de Morente ni la de Lorca ni la de Cohen salen indemnes.

Es lo que ocurrió en este concierto, que el público ovacionó enloquecido pese a todo. Morente está ya más allá del bien y del mal, y cuenta con una audiencia a todos los efectos incondicional. Y fue una lástima, porque si se hubiera podido entender bien el cante de Morente, el concierto hubiera tenido una plenitud musical de dimensiones poco frecuentes.

Omega

Enrique Morente (cante), Lagartija Nick (grupo), Juan Manuel Cañizares (guitarra), José Antonio Galicia (percusión), El Bandolero (percusión). Auditorio Padre Soler, Universidad Carlos III. Leganés, 17 de noviembre.

Fue un Omega ciertamente renovado, porque al grupo Lagartija Nick, Morente añadió la contribución de cinco flamencos más, entre ellos Cañizares. Con estos cinco solamente hizo el cantaor una primera parte de cante más o menos tradicional, aunque como tantas veces he dicho el cante tradicional de Morente nunca es por completo cante tradicional. Sus cabales fueron un portento de belleza, a ritmo rápido, casi agresivo. Todo es distinto con Morente, pero todo es hermoso. Esas bulerías del Maldito calderero con que echó el cierre al concierto, tan nuevas aunque vengan quizá del principio del cante; esos tangos de increíble melodía, que nada tienen que ver con la monótona melopea en que los convierten la mayoría de los cantaores...

Todo distinto, como es ya obligatorio en Enrique Morente. Todo admirable. Lástima, repito, que el poderío de Lagartija Nick no nos dejara oír con claridad los magníficos textos de origen, pero aun así el público que llenaba el espléndido y grandísimo auditorio (1.007 plazas) de la Universidad Carlos III ovacionó largamente puesto en pie.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de noviembre de 2001