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Zidane destaca la ayuda de Helguera tras completar su mejor actuación

El sábado en el Bernabéu, el presidente del Madrid, Florentino Pérez, completó su sueño más ostentoso. Había pagado 13.000 millones de pesetas para levantar de sus asientos a los 75.000 aficionados de Chamartín. Quería verlos admirarse ante la visión de un jugador incomparable por elegancia y eficiencia. No le interesaban tanto la futilidad de los números, los puntos en la tabla, como la idea de plantar en el césped madrileño a un futbolista capaz de coincidir con lo que consideraba un ideal colectivo de adláter madridista. Un modelo estético que el francés Zinedine Zidane representaba como nadie. "Hay jugadores que han nacido para jugar en el Madrid", dijo Pérez al presentarlo, sin olvidar la firme vocación discriminatoria que profesa su afición.

Contra el Sevilla, Zidane se terminó de meter en el ojo del Bernabéu. Participó en todas las jugadas, dio 75 pases, recibió 87 balones, recuperó seis, perdió siete. Sólo perdió una pelota, un taconazo a Makelele, en campo madridista. El resto de las pérdidas se produjeron alrededor del área del Sevilla. Pero sobre todo, dio la sensación de generar un hilo de juego del que dependía todo el equipo. Al terminar el partido le preguntaron a qué debía el ajuste en su desempeño. "Jugar este partido ha sido un placer. Raúl, Figo y Morientes fueron importantes pero no nos podemos olvidar del trabajo que ha hecho gente como Helguera", dijo el francés.

Sostén del equipo

Después de 10 partidos jugados con el Madrid en Liga, Zidane comienza a asentarse de manera inexorable. Más allá de las derrotas que sufrió el equipo con él en el campo, ante el Betis o el Las Palmas, el devenir de la competición ha demostrado que no sólo no alteraba el funcionamiento táctico del conjunto, sino que se ha convertido en el eje de su juego. Ante la baja forma de Morientes, ante un Figo que tardó en ganar ritmo, y ante la baja de Helguera por lesión, Zidane ha sostenido al Madrid. Entre otras cosas, ha marcado cuatro goles.

Frente al Sevilla, el francés completó su círculo de requerimientos tácticos y se compenetró completamente con sus compañeros. El Madrid jugó con dos volantes de contención a su espalda -Helguera y Makelele- y dos puntas enfrente -Raúl y Morientes-. Producto del ensamblaje fueron los dos goles de Morientes, que con dos asistencias perfectas de Zidane (cinco pases que acabaron en remate y seis centros al área en todo el partido) consiguió superar el lastre que supone para el físico y la mente del goleador vivir fuera del foco competitivo. El propio Figo se benefició de sus pases a la banda izquierda y sobre todo, derecha. Con la precisión de los lanzamientos de Zidane -que le dio 13 pases- el portugués pudo desbordar con mayor facilidad y centrar. Figo incluso marcó un gol, anulado por fuera de juego, remató tres veces a puerta y metió 18 centros en el área.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de noviembre de 2001