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Entrevista:MIGUEL ZUGAZA | DIRECTOR DEL MUSEO DE BELLAS ARTES

"No vamos a reinventar el Museo de Bellas Artes"

Miguel Zugaza (Durango, 1965)estudió Historia del Arte y dedicó su tesis doctoral a la gestión de patrimonio histórico-artístico en Vizcaya. En 1996, abandonó la subdirección del Museo Reina Sofía, de Madrid, para hacerse cargo de la dirección del Bellas Artes bilbaíno.

El despacho del director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, Miguel Zugaza, tiene el toque de desorden de un sitio donde se trabaja. Sobre las paredes están pegadas las fotocopias de las obras que conformarán la presentación de la colección permanente del museo, que el sábado vuelve reabre sus puertas tras tres años de trabajos de ampliación y reforma.

Pregunta. En un plazo de cuatro años se han inaugurado el Guggenheim y Chillida-leku, se reforma el Museo de Bellas Artes, se abrirá Artium, en Vitoria. ¿Qué significa esta eclosión?

Respuesta. Se está configurando un panorama cultural excepcional en el País Vasco. También llegará la Fundación Balenciaga en Getaria y ya está construida la Fundación Oteiza en Alzuza. La oferta de arte se está consolidando con una gran proyección interior, hacia la comunidad a la que deben servir las instituciones culturales, y también exterior. Creo que cada museo está adquiriendo el rol que le pertenece, que complementa el conjunto. En nuestro caso la relación más directa la tenemos con el Guggenheim, y la complementariedad debe ser más clara.

P. ¿Cuál debe ser el papel del Museo de Bellas Artes?

R. Le toca jugar el papel del principal museo histórico de la comunidad, el principal instrumento de educación en Historia del Arte, con colecciones que abarcan desde el siglo XII a la actualidad, con un carácter enciclopédico. Es un papel bisagra, donde lo contemporáneo se ve soportado por una visión histórica y el pasado es revivido por las obras contemporáneas. Nuestra misión principal es la educación, además de servir de lugar de proyección cultural para el público que llega de fuera de la comunidad.

P. ¿Éste es ahora el museo al que aspiraba?

R. No, nunca terminas de llegar a lo que aspiras. El museo ha hecho un grandísimo esfuerzo en estos tres últimos años de obras y ahora tiene las condiciones ideales para seguir desarrollando su trabajo en la línea coleccionista, en sus actividades temporales, de educación, en conservación e investigación. Va a seguir siendo el mismo museo que ha sido a lo largo de su historia, incorporando novedades, como las instalaciones, los servicios de atención al visitante o las propias actividades.

P. Anuncia una propuesta inédita de la colección cada año.

R. La novedad principal es que el aspecto más permanente de su oferta, la colección, inicia a partir de ahora un nuevo criterio de presentación, más rotativo. La idea no es la permanencia, sino hacer una exposición temporal con la propia colección, y eso lo permite la reforma. Mantendremos un recorrido, que podremos titular siempre Maestros antiguos y modernos. Es decir, una visión estable de la Historia del Arte. Y tendremos otro espacio, en el edificio contemporáneo, donde la colección del museo se presente de forma renovada, como una más de las actividades temporales.

P. ¿La rotación no repercute en una pérdida de identidad de la colección?

R. No. El público va a seguir reconociendo su colección, pero de forma más depurada; verá la excelencia. En el espacio del edificio contemporáneo, se van a producir más cambios, aprovechando que con la reforma se ha creado un espacio diáfano de casi 3.000 metros cuadrados. No pretendemos confundir al público, sino activar su capacidad de relación con el arte, obligándoles a volver a las obras desde otras perspectivas.

P. ¿Cómo se podrá medir el acierto de esta nueva fase?

R. Reinauguramos un museo, no inauguramos un museo. No vamos a reinventar el Museo de Bellas Artes de Bilbao, eso lo hicieron los patronos que lo crearon en 1908 y sus sucesivos responsables. La reforma genera unas condiciones competitivas, que eran necesarias para un museo que está en el patio de operaciones más importante de la industria cultural en el Estado y a nivel internacional. Es un marco para que el museo, en una ciudad como Bilbao, muy próximo al Guggenheim, siga ejerciendo su función. Creo que estas nuevas condiciones van a generar nuevos públicos, que sea un lugar en el que todos puedan encontrar algo que les interese, formas de identificación con el arte que se ajusten a sus inquietudes, a sus posibilidades culturales. El museo ha tenido entre 180.000 y 200.000 visitantes anuales en los últimos ejercicios. El nivel para los próximos años lo hemos situado de los 200.000 a los 250.000 visitantes.

P. No parece muy ambicioso.

R. Yo creo que es bastante ambicioso para una infraestructura como ésta y una ciudad como Bilbao. El plan operativo del Guggenheim marcaba una aspiración anual de 300.000 visitantes.

P. ¿Quiere que se repita la sorpresa cuando se rebasen la previsión?

R. No. Que el Museo de Bellas Artes de Bilbao tenga el mismo objetivo que tenía el Guggenheim me parece importante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de noviembre de 2001