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Reportaje:

Drama en el glaciar

La esquiadora Regine Cavagnoud y un entrenador alemán, en coma tras chocar

La esquiadora francesa Regine Cavagnoud, campeona del mundo de supergigante este año en Sankt Anton (Austria), se debatía anoche entre la vida y la muerte tras sufrir un gravísimo accidente mientras se entrenaba en el glaciar austriaco de Pitztal. Así lo confirmó el doctor Michel Blaut, cirujano que la operó de diversos traumatismos, principalmente craneales, en el hospital universitario de Innsbruck, adonde fue trasladada. Cavagnoud, de 31 años, colisionó con Markus Anwander, el entrenador de los esquiadores promesas alemanes, que marcaba en esos momentos la pista. Al parecer, aunque los responsables técnicos franceses y alemanes habían acordado un entrenamiento conjunto, no decidieron una frecuencia de radio común para avisarse de las bajadas de las esquiadoras. Aparentemente, por eso estaba aún en la pista Anwander, y la campeona francesa no lo pudo evitar al estar oculto por uno de los muros del descenso.

Según un testigo, Cavagnoud sufrió una parada cardiaca tras el choque y cayó en coma. Un ayudante del equipo logró reanimarla antes de que fuera evacuada en helicóptero, lo mismo que Anwander, que también se encontraba anoche gravísimo, con fractura de la base del cráneo, de mandíbula, y lesiones internas.

Aparte de sus lesiones en el cráneo y en la cara, la esquiadora de Le Clusaz, estación alpina de la Alta Saboya, sufrió el hundimiento de caja torácica, daños en los pulmones y en el hígado, y la fractura de un brazo. Fue operada durante casi tres horas, y el médico del equipo francés Marie-Philippe Rousseau-Blanchi confirmó la gravedad por los problemas debidos al politraumatismo.

El accidente recuerda al menos grave de los Mundiales de Sierra Nevada 96, cuando la rusa Tatiana Lebedeva embistió a un técnico alemán en un entrenamiento del descenso, pero ambos sólo se fracturaron las piernas.

La mala suerte se ha cebado en Cavagnoud, especialista en pruebas de velocidad (sobre todo en SuperG, más que en descenso), pero también en gigante, como demostró al ser tercera el sábado en la primera prueba de la Copa del Mundo en Sölden (Austria), pese a haberse dañado un tobillo el 24 de agosto en otro entrenamiento. Parecía recoger ahora el fruto de su experiencia y tras superar multitud de lesiones: rotura de ligamentos cruzados en la rodilla izquierda (1987) y derecha (1989), fractura del hombro derecho (1988) y nueva lesión de rodilla (1999).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de octubre de 2001