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Seis inmigrantes clandestinas rumanas se convierten en 'testigos protegidas' tras denunciar a sus proxenetas

Las denuncias de seis inmigrantes clandestinas han permitido desmantelar una red que se dedicaba a introducir a rumanas en España para su posterior explotación en prostíbulos y en la Casa de Campo de Madrid, según fuentes policiales. A las denunciantes les ha sido concedido por los jueces el estatuto de testigo protegidas, como permite la ley de Extranjería para los inmigrantes que colaboren en la desarticulación de los grupos ilegales.

Agentes de la Brigada de Extranjería y Documentación de la Jefatura de Policía de Madrid y de la Brigada Central de Extranjería han detenido a cinco ciudadanos rumanos -dos hombres y tres mujeres- como integrantes de una red que obligaba a mujeres de su misma nacionalidad a prostituirse. El cabecilla es Leonard V. Margean, de 20 años y con antecedentes por hurto y robo con fuerza. También han sido detenidos su novia, M. C., de 21 años; su hermano Valeriu C. Margean, Bebi, de 34; su hermana L. M., de 32; y L. C. B., otra mujer de 21 años.

Las investigaciones comenzaron tras una denuncia que presentó en Valencia en junio pasado una rumana cuya identidad corresponde a las iniciales M. J. Ella y otra compatriota llamada Ana habían sido contactadas en su localidad natal de Braila por una mujer que dijo llamarse Jijinca B. y que les ofreció trabajo en España. Jijinca les facilitó el viaje a Bucarest y desde allí a Praga y a Madrid. En Barajas fueron recogidas por Leonard, hermano de la falsa Jijinca.

Una vez en Madrid, ambas fueron llevadas a un piso que compartían con otras chicas y Leonard las obligó a trabajar en distintos clubes de alterne de la región y a entregarle la mitad de sus ingresos. Leonard controlaba, con la ayuda de su hermano Bebi, otros pisos en los que vivían otras jóvenes esclavizadas.

Pero el traslado de mujeres desde Rumania no era el único método de la banda para captar chicas. Según una denuncia de D. D. C., que ejercía la prostitución en la Casa de Campo, en agosto pasado fue asaltada por cinco individuos rumanos que la golpearon y la introdujeron en un vehículo. La llevaron a un piso cercano al paseo de Extremadura y allí Leonard la acusó de estar quitándoles trabajo a las prostitutas que él controlaba en la zona, la violó y la amenazó con matarla si no accedía a trabajar para él. Además de los testimonios de estas dos mujeres, la policía tiene otras cuatro denuncias similares contra Leonard y su banda: una más en Madrid en agosto pasado y tres en Cartagena en marzo. De estas últimas, una fue presentada por la novia del cabecilla, también detenida.

En la operación han sido registrados un piso en el número 19 de la calle de Ríos Rosas, otro en el 14 de la Ronda de Toledo y un tercero en el número 10 de la calle de Enrique Trompeta (Arganzuela), utilizados por la red y las mujeres a las que explotaba.

En el último año y medio, más de 100 mujeres que entraron clandestinamente en España han declarado como testigos protegidas contra las redes ilegales. Como premio a su colaboración, pueden ver regularizada su situación a través del artículo 59 de la Ley de Extranjería.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de octubre de 2001