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LA MOCIÓN DE CENSURA

CiU y PP impiden que prospere la censura a Pujol, quien permanece mudo en el debate

Los socialistas piden la dimisión del presidente de la Generalitat por no responder a Maragall

Después de tres jornadas de devaneos con la izquierda y propuestas de gobiernos unitarios, el líder socialista Pasqual Maragall, el día en que caía derrotada su moción de censura, optó finalmente por reclamar a Convergència i Unió (CiU) que constituya una nueva alianza parlamentaria con Esquerra Republicana (ERC). 'Cualquier otra mayoría será mejor que la actual' con el Partido Popular, le espetó Maragall al líder democristiano Josep Antoni Duran Lleida, que actuó como portavoz de la coalición. Duran rechazó tal posibilidad mientras el pacto CiU-PP 'sea positivo para Cataluña'.

Una calculada maniobra parlamentaria en la víspera, mediante la sucesión de diversos consejeros en la tribuna -que alargó el debate más allá de las 21.00 horas-, permitió a Convergència i Unió monopolizar la sesión de la mañana de ayer, que en principio debía dedicarse sólo a votar la moción de censura. Se trataba de que Duran Lleida y Maragall fueran los únicos contrincantes en el estrado.

Si el líder socialista rehuyó el jueves el cuerpo a cuerpo con Artur Mas, ayer Maragall entró al trapo tras el provocativo discurso de Duran. Ambos bajaron a la arena de la descalificación personal en unas duras intervenciones en las que el portavoz nacionalista insistió hasta la saciedad en la dependencia de Maragall del PSOE y éste sacó a colación la sonada salida de Duran del Ejecutivo por sus tormentosas relaciones con Artur Mas.

La mañana empezó con mal pie. Pasqual Maragall tomó la palabra para recriminar a Jordi Pujol su silencio, una actitud que calificó de 'escamoteo'. Duran, por su parte, le acusó de no respetar las reglas del juego parlamentario. 'Esto no es un ayuntamiento donde el alcalde concede o no la palabra', afirmó. Fue el primer episodio de una acalorada disputa.

Duran Lleida utilizó términos muy duros contra Maragall. Le dijo que la moción de censura no era más que un 'espectáculo', una 'perversión con pretensiones publicitarias', fruto de su 'permanente confusión entre el deseo y la realidad, que se inició en la noche de las elecciones, ya que 48 horas después continuaba afirmando que había ganado las elecciones'. 'Usted intenta convertir en realidad una mentira', añadió, 'como cuando su partido intenta apropiarse la construcción del metro de Barcelona'.

Con una inusitada dureza, el líder democristiano señaló que Maragall no es 'el presidente que Cataluña necesita', que ha 'perdido toda credibilidad', y calificó sus planteamientos políticos de vagos, confusos y vaporosos. 'Usted nunca ha defendido los intereses de Cataluña cuando su partido era decisivo [en el Gobierno central]', subrayó. 'Durante sus intervenciones en este debate', remató el líder de Unió en su discurso, 'algunos habrán vivido uno de los momentos de mayor vergüenza de su digna historia política'.

Maragall no se mordió la lengua y disparó directamente al flanco que más duele a los democristianos: destacó que Jordi Pujol haya preferido a Mas, y no a Duran, como delfín. 'Yo soy candidato, pero usted ni lo será', le echó en cara. Y remachó: 'No acabo de entender por qué se marchó de un Gobierno en el que se encontraba tan cómodo y que ahora considera tan fantástico'. Duran abandonó el Ejecutivo catalán en enero, tras el nombramiento de Mas como conseller en cap. El líder de Unió acusó entonces a Pujol de haber roto el equilibrio de poderes en el seno del Ejecutivo pactado tras las elecciones autonómicas.

Argumentos simplistasMaragall respondió una por una las acusaciones de Duran. Así, ante las críticas de su fijación por Barcelona, el candidato socialista contestó: 'Ya sé que hacer de alcalde no es lo mismo que hacer de presidente, pero mal el presidente que no haya sabido hacer de alcalde'. Después, Duran le replicó que José Luis Rodríguez Zapatero nunca ha sido alcalde de León.

Sin que el debate bajara de tono, Pasqual Maragall reprochó a los nacionalistas que utilizaran siempre los mismos 'clichés y argumentos simplistas', como que el PSC depende del PSOE. 'Mire el periódico de hoy y verá que no es así', dijo en referencia a la aceptación por parte de Zapatero de la propuesta del PSC de modificar la Constitución.

Pero el presidente de los socialistas catalanes utilizó la mayor parte de su intervención para convencer a CiU de que un pacto con Esquerra Republicana sería mucho mejor que el actual entre los nacionalistas y el Partido Popular. 'Tengan un poco de humildad y reconozcan que se han equivocado pactando con el PP', manifestó Maragall, quien, por otra parte, apoyó a Jordi Pujol en su estrategia de diálogo con José María Aznar.

A Pasqual Maragall le costó arrancar una respuesta de CiU. Pero en su último turno de réplica Duran Lleida defendió el pacto con los conservadores y aseguró que éste se mantendrá mientras sirva 'positivamente para los intereses de Cataluña'. 'Si la ruptura está próxima o lejana, lo tenemos que decidir nosotros, no usted', contestó. Duran también se esforzó en justificar su salida del Gobierno y afirmó que lo hizo 'no por intereses personales o de partido, sino por el bien del país'.

Tanto Duran como el resto de dirigentes de la coalición se recrearon después del debate en sus críticas a un traspié que tuvo Maragall en una de sus intervenciones. Y es que el presidente del PSC reprochó a Duran que en los tres días de debate no hubiera concretado propuestas de gobierno, cuando en una moción de censura se evalúa el programa político del candidato alternativo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de octubre de 2001