Crítica:ESTRENOCrítica
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Un Goethe posmoderno

Responsables de uno de los grupos que más radicalmente ha modificado los roles clásicos de espectáculo y espectador teatral, Alex Ollé y Carles Padrissa han llevado, en los últimos años, a La Fura dels Baus a las más altas cotas de la escena mundial. De ahí que existiera un gran interés por ver cómo, de la mano de un realizador audiovisual sin experiencia cinematográfica y de un guionista-director de la talla de Fernando León, se producía su debú en el cine. De ahí, igualmente, que la primera duda a despejar sea la de aclarar de qué va realmente Fausto 5.0, que para mayor confusión, tiene un nombre parecido al de un antiguo espectáculo teatral de La Fura.

Fausto 5.0 es, sin menospreciar la reciente mención del jurado de Sitges 2001, que reconocía el logro que supone una investigación común en terrenos artísticos colindantes, una película de los tres que la firman, más su guionista, pero no es un espectáculo de La Fura en otro formato. Por tanto, es cierto que por sus imágenes se filtra una concepción de lo real en términos vigorosamente fantasmagóricos, si se permite la paradoja; que la manera de mostrar el espacio, la concepción escenográfica que lo preside puede ser tenida como común con la habitual propuesta de La Fura, pero nada más: Fausto 5.0 es pariente del trabajo del grupo catalán, no su clon.

FAUSTO 5.0

Directores: Isidro Ortiz, Alex Ollé y Carles Padrissa. Intérpretes: Miguel Ángel Solá, Eduard Fernández, Najwa Nimri, Juan Fernández, Raquel González. Género: fantástico, España, 2001. Duración: 94 minutos.

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Lo que mantiene el interés del filme es, por contra, su zumbona revisión de Goethe y su Fausto, puesto al día con mala leche y, todo hay que decirlo, una escasez conceptual un poco demasiado postmoderna: Fausto 5.0 es mucho más atractiva como propuesta visual, como irreverente revisitación de algún aspecto del original que como trama argumental, más poderoso el aliento que emana de la magnética pareja de actores protagonistas (Fernández y Solá) que la lectura global que se hace en ella del clásico. Que se ve con interés, es evidente, como lo es, igualmente, que el porvenir cinematográfico que cabe augurar a sus responsables es alto: sería estupendo que el intento no se quedara en un puntual, único esfuerzo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 18 de octubre de 2001.

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