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Reportaje:GESTIÓN Y FORMACIÓN

El peso de las diferencias culturales

El contenido de la formación en la empresa varía en función del país, según un Tea-Cegos

Si la globalización parece empujar a todas las empresas en la misma dirección, éstas no han salvado aún la diferencia que supone ejercer su actividad en un país determinado. Basta con analizar el tipo de formación que cada empresa ofrece a sus empleados, tanto a través de cursos a medida como a través de los tradicionales seminarios. Es lo que ha hecho la consultora especializada Tea-Cegos, que ha estudiado el comportamiento de sus clientes en cinco países diferentes: España, Italia Francia, Portugal y China.

La primera diferencia está en la inversión. Las empresas francesas, italianas y chinas pagan más por formar a sus directivos. Esto no supone problema alguno para las primeras, acostumbradas desde hace tiempo a invertir en la formación continua de sus trabajadores, concluyen los autores del análisis.

El único asunto en el que coinciden las empresas es en la formación a través de Internet, aún en un estado embrionario

Los hábitos tampoco son los mismos. Si se analizan las materias en las que centran estas empresas su esfuerzo de formación, en España mandan las cuestiones relacionadas con departamentos de recursos humanos, que concentran el 23,11% de los asistentes a cursos de formación; en China e Italia son los temas relacionados con producción, calidad y logística (30,76% y 25,72%, respectivamente); en Francia, el peso mayor de este esfuerzo recae en la dirección de la empresa (19,38%), y en Portugal, el protagonista es el personal administrativo, subraya el estudio. La razón de estas diferencias está en el distinto grado de desarrollo económico de los países, así como en la forma en que se organizan sus empresas.

En lo único que no se diferencian los clientes de la consultora, que forma cada año a alrededor de 50.000 directivos, es en lo relativo al aprendizaje a través de Internet. En los cinco países analizados, el uso de esta herramienta está aún en una fase 'embrionaria', si bien el interés de las empresas es creciente. De ese interés los autores del estudio deducen que la inversión en nuevas tecnologías para la formación de empleados se incrementará entre un 40% y un 50% en los próximos años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de octubre de 2001