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Reportaje:

San Cucufate se cae del santoral

El Vaticano retira de su martirologio nombres dudosos o de culto reducido

Los devotos de san Cucufate y los de santa Filomena tienen motivos para ignorar el nuevo Martirologio universal de la Iglesia católica, el texto donde se recogen los nombres de los mártires y de los santos que sirve de base al calendario litúrgico. Y es que la nueva edición revisada, obra de la Congregación del Culto Divino -presidida por el cardenal chileno Jorge Medina Estévez-, no incluye a ninguno de estos dos venerados personajes. Los estudiosos que han trabajado desde 1966 en la revisión de esta extensa obra, recopilada por primera vez en 1585, en tiempos de Gregorio XIII, y cuya última revisión se remonta a 1956, se han visto obligados a eliminar de la interminable lista existente algunos nombres dudosos o poco conocidos, porque, según explicó el secretario de la congregación, Francesco Tamburrino, 'el número exorbitante' de santos oscurecía un poco la 'centralidad' de Cristo en la Iglesia. Paradójicamente, ha sido precisamente el actual papa, Juan Pablo II, el que más ha contribuido a aumentar este catálogo de ilustres cristianos, elevando a los altares, hasta el momento, a más de 1.200 nuevos beatos y más de 400 santos.

'Esta decisión no nos afectará', asegura el portavoz del Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallès

La Congregación del Culto Divino se ha visto en la necesidad de encontrar acomodo en el Martirologio universal a los nuevos santos, y lo ha hecho a costa de algunos antiguos cuyas identidades históricas eran más que dudosas, según Tamburrino. Pero no ha sido éste el único criterio. Por ejemplo, san Cucufate (sant Cugat, en catalán) no figura en la nueva edición, porque su culto se reduce a Barcelona y sus alrededores, especialmente la localidad de Sant Cugat del Vallès, donde dice la leyenda que fue decapitado por el cónsul Galerio durante el mandato del emperador Diocleciano y donde, desde tiempos visigodos, se levanta un monasterio en su honor. Santa Filomena, también decapitada por no querer entregar su virginidad al propio Diocleciano, ha corrido la misma suerte por igual motivo.

Los responsables de esta nueva edición del Martirologio universal, publicada de momento en latín, no han sido muy explícitos a la hora de mencionar los nombres de los santos eliminados, pero se sabe, por ejemplo, que nadie se ha atrevido a borrar de este catálogo a santos justicieros como san Jorge ( ligado para siempre a un improbable dragón) o al famoso protector de los viajeros, san Cristóbal, cuyas proezas están más ligadas a la leyenda que a la historia.

Todo parece indicar que el grueso de los nombres purgados corresponde a santos casi olvidados en 20 siglos de cristianismo activo. Es el caso, por ejemplo, de san Uriah, un jefe de tribu hitita muerto, según la leyenda, a manos del rey David, que aparentemente quería casarse con su esposa. Que se sepa, el culto a san Uriah pasó a la historia si es que existió alguna vez, y es poco probable que ninguna comunidad de fieles proteste por la omisión de su nombre en el Martirologio.

Menos predecible, en cambio, es la reacción que la supresión de santa Filomena pueda provocar en el sur de Italia, donde se encuentra el santuario que custodia sus restos, en la localidad de Mugnano. Santa Filomena, patrona de las viudas jóvenes, es además un nombre relativamente popular, y su desaparición deja sin patronímico a muchas mujeres bautizadas, convencidas hasta ahora de haber recibido un nombre santo. El secretario de la Congregación del Culto Divino, Francesco Tamburrino, se ha apresurado a puntualizar, adelantándose a las previsibles quejas, que el Martirologio no es una lista completa. 'La inclusión de un santo dentro del Martirologio certifica simplemente que su culto ha sido autorizado por la Iglesia', ha explicado. Su ausencia significa del mismo modo la falta de un culto oficialmente autorizado.

Jordi Menéndez, portavoz del Ayuntamiento de Sant Cugat, considera que los nombres son patrimonio de la ciudad, independientemente de lo que decida el Vaticano. 'Esta decisión no nos afectará, ni me parece que sea algo trascendente', dijo ayer. Parecida fue la reacción de Giovanni Braschi, rector del santuario de Mugnano donde se custodian los restos de santa Filomena: 'Son cosas del Vaticano; a nosotros no nos afectan'.

Esta edición del Martirologio ha sido realizada echando mano de la arqueología, de la historia y de la disciplina eclesiástica que se ocupa de temas de santidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de octubre de 2001