LA GUERRA DEL SIGLO XXI

Las explosiones llevan el caos a la justicia de Nueva York

Una de las primeras visiones que tuvieron los empleados del World Trade Center al huir despavoridos de las explosiones fueron los miles y miles de papeles que flotaban en el aire. Muchos de estos papeles eran documentos legales. Más de 12 bufetes, incluidas algunas de la firmas más importantes del mundo, en total 14.000 abogados, tenían oficinas en las Torres Gemelas y en los edificios vecinos. En estos días han desplegado increíbles esfuerzos de solidaridad, una palabra que no suelen emplear, para limitar un caos legal que tardará meses en solucionarse.

'Hemos perdido una cantidad increíble de documentos y de ficheros informáticos. Además, sin despachos ni teléfonos, no hay forma de contactar con los clientes', explica Andrew Martin, portavoz del Colegio de Abogados de Nueva York. 'No creo que volvamos a la normalidad hasta finales de año. Estamos hablando de una quinta parte de los 76.000 letrados de esta ciudad. Todo el mundo, en mayor o menor medida, se ha visto afectado'.

Los principales juzgados de Nueva York, situados cerca del puente de Brooklyn, a unas pocas manzanas de las Torres, están operando con centralitas colapsadas y han debido suspender algunos casos criminales porque los policías llamados a declarar están ocupados en labores de rescate. 'La segunda corte de apelaciones ha estado funcionando desde nuestras oficinas. Es la primera vez en su historia que se desplaza', dice Martin.

Para evitar un colapso del sistema, una de las primeras medidas que tomó el gobernador del Estado, George Pataki, el mismo día de los atentados, fue suspender hasta nueva orden los plazos de prescripciones y recursos.

Aplazamientos

'Nos hemos puesto de acuerdo con las otras firmas con las que compartimos o nos enfrentamos en casos para pedir aplazamientos hasta que todo el mundo se haya recuperado, y así no perjudicar ni a los abogados ni a los clientes', explica Joel Harris, jefe de litigios de Thacher Proffitt & Wood, uno de los bufetes más antiguos de Wall Street, que ocupaba las plantas 38 a 40 de la torre sur.

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'Conseguimos recuperar casi toda la información de nuestro sistema informático. El problema será con algunos documentos. Nuestros clientes tienen la mayoría de los originales, pero algunos se han perdido', dice Harris.

Las firmas más importantes han desplegado medios increíbles para salir adelante. La noche siguiente al atentado, Sidley Austin Brown & Wood, el cuarto bufete de abogados de Estados Unidos, alquiló parte de un edificio del centro de Manhattan y compró 800 mesas, 300 ordenadores y cientos de teléfonos celulares para sustituir todo el material que acababa de volar por los aires en sus cinco plantas. 'Es increíble lo que se puede conseguir en Nueva York en una sola noche', comentó luego su vicepresidente, Thomas Smith.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 23 de septiembre de 2001.

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