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REMODELACIÓN DEL GOBIERNO REGIONAL

La marcha de Villapalos permite ganar presencia al PP en el Gobierno regional

El Ejecutivo dice que la remodelación se ha hecho con la 'cantera', y la oposición habla de crisis

Alberto Ruiz-Gallardón, presidente de la Comunidad, cerró ayer la remodelación de Gobierno que había anunciado el día anterior en pleno debate sobre el estado de la región. La sorpresa la proporcionó la dimisión del independiente Gustavo Villapalos, hasta ahora consejero de Educación, lo que facilita que el Partido Popular tenga una mayor presencia en el Ejecutivo.

Ruiz-Gallardón, tras aceptar la dimisión de Villapalos -un díscolo que formaba parte de su equipo desde 1995- decidió sustituirlo por Carlos Mayor Oreja, un hombre del PP, que hasta ahora ocupaba la cartera de Justicia, Función Pública y Administración Local. A la vez, Mayor Oreja será sucedido en este departamento por Paz González García, también militante del PP.

Además de llenar los huecos que le ha ocasionado la marcha de Villapalos, el jefe del Ejecutivo ha creado dos consejerías: Trabajo, que encabezará el hasta ahora viceconsejero de Obras Públicas, Luis Peral, y Hacienda, que queda en manos de Juan Bravo, actualmente número dos de Presidencia y Hacienda.

El abandono de Villapalos supone un debilitamiento en las filas de los independientes. Con la salida del consejero de Educación, sólo queda Alicia Moreno como consejera alejada de la doctrina oficial del PP ('Soy de izquierdas', llegó a decir en una entrevista a EL PAÍS cuando fue nombrada en 1999). Juan Bravo y Luis Blázquez, consejero de Economía e Innovación Tecnológica, tampoco están afiliados, pero son vistos con buenos ojos por la cúpula del PP regional.

La salida de Villapalos del Gobierno se fraguó en las últimas horas de la tarde del pasado miércoles, aunque desde el mes de julio, según fuentes del Ejecutivo regional, estaba en la mente de Ruiz-Gallardón. 'Había desencuentros entre ellos', explica uno de los consejeros.

La necesidad de dotar con más presupuesto a la Consejería de Educación (a pesar de que mueve casi medio billón de pesetas) había creado roces con otros departamentos, principalmente con el de Hacienda. Éste pretendía destinar unos 13.000 millones a pagar la subida de sueldo de los 42.000 profesores (pactada y consolidada hace dos años) a costa de detraer esta suma del acuerdo para la mejora de la calidad educativa.

El miércoles pasado, en pleno discurso del debate sobre el estado de la región, Ruiz-Gallardón anunció que restaba a Educación tres de sus competencias: Asuntos Taurinos (la plaza de toros de Las Ventas), el Voluntariado (ayudas para asociaciones no gubernamentales) y la Dirección General de Patrimonio.

En principio, esta pérdida de poder por parte de Villapalos no tenía importancia institucional. Pero él no lo entendió así: molesto porque el presidente no le hubiera consultado, se sintió desautorizado y le comunicó su deseo de irse. El PP no hizo nada por evitar su dimisión.

A las seis de la tarde del miércoles, pocas horas después de que Alberto Ruiz-Gallardón anunciase en la Asamblea que recortaba las competencias de la Consejería de Educación, Gustavo Villapalos reunió a sus colaboradores más cercanos. El consejero había decidido dejar el Gobierno, al perder la confianza del presidente y al no haber sido consultado, por primera vez desde que llegó al Gobierno en 1995, sobre diversos cambios en su consejería. Sus colaboradores no le creyeron cuando les anunció su salida. En otras ocasiones, y por otros motivos, el ex rector de la Universidad Complutense de Madrid había avanzado una posición similar. Pero esta vez el órdago era real.

Cuando Villapalos comunicó su decisión de marcharse a Ruiz-Gallardón, éste no intentó retenerlo con la vehemencia de otras veces. Y así, el consejero ya no tuvo dudas de que era el final de una relación 'muy especial' con el presidente. Ayer, en los pasillos de la Cámara regional, Villapalos aseguró que abandona la política 'completamente' para volver a su cátedra de Historia del Derecho, y explicó que deja el Gobierno por voluntad propia, aprovechando la remodelación del Ejecutivo, y por 'razones de índole estrictamente personal'.

Carlos Mayor Oreja, consejero de Justicia, y al que Ruiz-Gallardón había arrebatado en las últimas horas del miércoles el Canal de Isabel II en favor de Medio Ambiente, ha sido la persona elegida para sustituirlo.

Titular de Justicia

La vacante dejada por Mayor Oreja en Justicia daba a Paz González García la oportunidad de alzarse con esta consejería. González, colaboradora de Ruiz-Gallardón desde los tiempos de la oposición, ocupaba actualmente el cargo de viceconsejera de Medio Ambiente. Diputada, afiliada al PP y abogada, recibió enseguida el visto bueno del partido. Juan Bravo, nuevo consejero de Hacienda, y hasta ahora número dos de este departamento, también cuenta con el respaldo del PP pese a no estar afiliado, dada su fama como gestor.

La nueva Consejería de Trabajo, que se desgaja de la de Economía, ha sido puesta en manos de Luis Peral, hasta ayer viceconsejero de Obras Públicas. Peral ha sido diputado en las listas del PP.

Manuel Cobo, consejero de Presidencia y portavoz del Gobierno, queda como nuevo hombre fuerte del Ejecutivo. Como portavoz -Ruiz-Gallardón llevaba ahora a cabo estas labores en exclusiva-, Cobo será el encargado de hacer 'declaraciones oficiales', desempeñando una función similar a la que en el Gobierno central realiza el ministro Pío Cabanillas. Al haberse deshecho de la Consejería de Hacienda, departamento que compaginaba hasta ahora con Presidencia, Cobo tendrá las manos libres para poder dedicarse a las campañas institucionales y políticas.

El resto de consejeros se queda como estaba. Algunos reciben nuevas pero pequeñas competencias (la de Sanidad, el área de Consumo; la de Las Artes, Patrimonio; la de Presidencia, Asuntos Taurinos...), sin grandes cambios. Sólo Medio Ambiente, que absorbe el Canal de Isabel II, un negocio que extiende sus tentáculos hasta América, sale muy reforzada.

Rafael Simancas, secretario general de la Federación Socialista Madrileña, calificó los cambios en el Ejecutivo de 'grave crisis'. 'Ruiz-Gallardón sufre problemas de orientación, agotamiento de ideas y gestión. Y no le ha quedado más remedio que remodelar su equipo. Ha pasado de la autocomplacencia a la soberbia', opinó. Pero fuentes del Gobierno rechazan estas afirmaciones y replican que los tres nuevos consejeros proceden de la 'cantera'. Paz González, Luis Peral y Juan Bravo ocupaban tres viceconsejerías.

Nuevo equipo en la Comunidad

- Alberto Ruiz-Gallardón Jiménez. Presidente de la Comunidad de Madrid desde 1995.

- Luis Eduardo Cortés Muñoz.Vicepresidente del Gobierno y consejero de Obras Públicas, Urbanismo y Transportes.

- Manuel Cobo Vega. Consejero de Presidencia y, además, portavoz del Gobierno.

- Carlos Mayor Oreja. Consejero de Educación. Hasta ahora ocupaba la Consejería de Justicia.

- Pedro Calvo Poch. Se mantiene como consejero de Medio Ambiente, pero absorbe el Canal de Isabel II.

- José Ignacio Echániz Salgado.Consejero de Sanidad. A partir de ayer, también se encarga de Consumo.

- Pilar Martínez López. Consejera de Asuntos Sociales. Se hace con la Dirección General del Voluntariado.

- Luis Peral Guerra. Nuevo consejero de Trabajo. Era viceconsejero de Obras Públicas.

- Juan Bravo Rivera. Nuevo consejero de Hacienda.

- Alicia Moreno Espert. Sigue como titular de la consejería de Cultura, que desde ahora se denominará de las Artes.

- Luis Blázquez Torres. Consejero de Economía y Nuevas Tecnologías.

- Paz González García. Nueva consejera de Justicia y Administraciones Públicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de septiembre de 2001

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