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La Comunidad Valenciana pierde unas 3.000 hectáreas de superficie forestal en tan sólo una semana

El Centro de Emergencias dio ayer por controlado oficialmente el incendio de Xert, en Castellón, a las 20.00. El control oficial del fuego, que ha quemado en cinco días al menos 2.400 hectáreas, según fuentes del lugar, se produjo e realidad 24 horas después de que los consejeros de Justicia, Carlos González Cepeda, y de Medio Ambiente, Fernando Modrego, salieron al paso de las críticas afirmando que estaba 'prácticamente controlado'. A primera hora de ayer, una veintena de efectivos aéreos y una treintena de brigadas terrestres iniciaron la que se convirtió en jornada definitiva para hacerse con el incendio más importante del año en la Comunidad Valenciana.

Las llamas de Xert, que han destrozado un ecosistema de vital importancia para la comarca del Baix Maestrat, han calentado también la escena política. A las críticas de la oposicíón socialista por la actuación se ha respondido con el intento de minimizar el siniestro por parte de la Consejería de Justicia, que se precipitó al dar por cerrado un incendio por el que los alcaldes de la zona piden la declaración de zona catastrófica. A pesar de todo ello, la estimación de hectáreas calcinadas se establece oficialmente en 1.800, la mitad de las que aseguran los alcaldes de los municipios de Xert, Canet Lo Roig, Rossell y Vallibona que han sido arrasadas.

Tras el comunicado oficial de incendio controlado emitido ayer a las 20.00, ni Justicia ni Medio Ambiente modificaron la cantidad de hectáreas de superficie arrasada, que según el balance hecho por fuentes de las localidades afectadas por el incendio, superará las 2.400.El balance provisional de los tres incendios que en la última semana han arrasado los montes de la Comunidad alcanza las 3.000 hectáreas. Mientras fuentes en el incendio controlado ayer oficialmente en Xert (Castellón) cuantificaban la superficie perdida en 2.400 hectáreas -lejos de las 1.800 que se mantenían desde las consejerías de Medio Ambiente y de Justicia-, las destruidas en los incendios del pasado miércoles en la Sierra d'En Galceran (Castellón) y en Chiva (Valencia) se sitúan alrededor de las 350. En el primero de ellos se da oficialmente como balance unas 150 hectáreas. En el segundo, que sufrió un rebrote en la noche del pasado sábado, según fuentes del Ayuntamiento de la localidad, las hectáreas son 200.

El fuego ha dado al traste con la euforia política sobre la campaña de este verano. Atrás queda el mensaje triunfalista ofrecido por el titular autonómico de Medio Ambiente, Fernando Modrego el 7 de agosto, y el intento de repetir la celebración desde Justicia para estos primeros días de septiembre. Sólo en el mes de agosto, dando por buenas las casi 3.000 hectáreas de los tres últimos incendios de la pasada semana, serían 3.450 las hectáreas devastadas por el fuego, contando con el balance facilitado por Medio Ambiente tras el siniestro en Vall de Gallinera (el 9 de agosto). Si a ellas se añade la cifra oficial facilitada por Modrego en su comparecencia de 721 hectáreas en los siete primeros meses del año, la superficie total afectada por el fuego superaría las 4.100, a falta de cuatro meses para cerrar el ejercicio.

Una cifra muy superior al promedio que apuntó Luis Ibáñez, director general de Interior, justo en mitad del destructivo incendio de Xert (que se inició en la madrugada del miércoles). Entonces, Ibáñez defendió la política antiincendios del PP señalando que el promedio anual de hectáreas quemadas durante los últimos seis años del gobierno de la Generalitat es de 3.000 hectáreas. El año pasado se quemaron 6.700 hectáreas, 500 más que en 1999, según datos oficiales.

A las hectáreas arrasadas en los grandes incendios de este verano, deben añadirse las de pequeños incendios (entre 25 y 50 hectáreas), así como los conatos y los fuegos originados por tormeta seca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de septiembre de 2001