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Zaplana inicia el curso político a la defensiva tras los últimos escándalos

Varios consejeros muestran síntomas de desgaste

El presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, arranca a la defensiva, a partir de hoy, uno de sus cursos políticos más determinantes. El escándalo de los pacientes de hemodiálisis fallecidos tras ser atendidos en el hospital privado Virgen del Consuelo y el pavoroso incendio de Xert, que ha echado por tierra los balances triunfalistas del Consell a primeros de agosto, se suman a problemas estructurales, como el de la deuda, y a los síntomas de desgaste de varios consejeros.

Pasado mañana miércoles, la Mesa y la Junta de Portavoces de las Cortes Valencianas establecerán la fecha del tradicional debate de política general, que presumiblemente tendrá lugar a partir del 17 de septiembre. Calendario que da muy poco margen de tiempo al Consell para lograr que se enfríen las cenizas del mayor incendio registrado durante los gobiernos de Zaplana, retomar la iniciativa en el caso de las muertes de los pacientes de hemodiálisis -que ha cobrado rango nacional tras conocerse la existencia de otros fallecimientos en Madrid y Barcelona- y facilitar oxígeno a algunos de los consejeros más desgastados, como los titulares de Educación, Sanidad y Justicia.

Tras seis años al frente del Consell en los que Eduardo Zaplana ha impulsado una política de megaproyectos, el Ejecutivo del PP se enfrenta ahora a problemas de tinte cotidiano como la necesidad de reforzar la confianza ciudadana en la asistencia sanitaria y educativa, frenar la sobrexplotación del territorio y el deterioro medioambiental y garantizar el suministro de energía y agua. Unas dificultades a las que el Gobierno de Eduardo Zaplana tendrá que hacer frente con la amenaza de un cambio de ciclo económico y un fuerte endeudamiento de la Generalitat que ha obligado a recortar las inversiones públicas de manera importante. Además, el presidente de la Generalitat tendrá que despejar su propio futuro político, que estará marcado, fundamentalmente, por el resultado del XIV Congreso Nacional del PP que se celebrará el próximo mes de enero en Madrid. Una cita tras la que tendrá que poner a prueba su promesa de no gobernar más de dos legislaturas consecutivas o abrir la carrera sucesoria.

Las incertidumbres que se le presentan al dirigente popular coinciden también con el anuncio de la oposición socialista de endurecer sus posiciones, tras un año en el que el secretario general del PSPV, Joan Ignasi Pla, ha estado más pendiente de no cometer errores que de tomar iniciativas y criticar la acción gubernamentel. Hoy mismo se reunirá la dirección del Grupo Socialista en las Cortes Valencianas para marcar unas líneas de actuación que pasarán por reforzar la críticas a las políticas sociales del Consell y llamar la atención sobre el desmesurado crecimiento de la deuda autonómica. El cambio de actitud de los socialistas valencianos se verá reforzado, además, con la presencia del propio secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, que tiene previsto visitar Valencia a finales de septiembre.

Por su parte, Esquerra Unida, cuya dirección se reunirá mañana, también tiene previsto intensificar el trabajo político tras redefinir su espacio electoral -como un partido a la izquierda de los socialistas con clara vocación de colaborar en la consecución de un gobierno progresista- y cauterizar las heridas internas provocadas por la debacle electoral de los últimos comicios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de septiembre de 2001