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El Gobierno propone un nuevo contador que evite el fraude en el taxi

La instalación es voluntaria, pero el sector opina que la medida mejora la imagen del servicio

En lo que va de año, el Ayuntamiento de Madrid ha sancionado a más de 50 taxistas por manipular los contadores. Algunas de las sanciones oscilan entre los tres y cuatro meses de suspensión de licencia, pero no serán firmes hasta que sean confirmadas por los tribunales. Algunos conductores colocaron, según el Consistorio, trozos de radiografías en las pantallas de los contadores para impedir una correcta visión del importe a los clientes o instalaron, incluso, un sofisticado sistema para trucar el contador.

Para evitar situaciones como ésta, el nuevo taxímetro, que aparece anunciado en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, y que se denomina IdGalileo, posee, según la Consejería de Economía, 'una serie de peculiaridades que han suscitado una gran expectación y polémica en el sector del taxi'.

Este nuevo sistema permite al vehículo estar conectado vía satélite a una central con el fin de que 'la facturación de las carreras se realice en función de los datos obtenidos por GPS, incluyendo el cambio automático de tarifa al entrar en las zonas establecidas al efecto'. Así, sería el propio sistema el que modificase el precio de la carrera al traspasar el coche una nueva zona tarifaria. Ahora, es el conductor quien avisa del cambio al cliente.

Tarjeta de crédito El nuevo medidor dispone, además, de un lector de tarjetas de crédito para que los usuarios puedan abonar la carrera con dinero de plástico y se reduzca así, dice la consejería, 'la cantidad de dinero que los taxistas porten ante un posible atraco'.

'Es impresentable que hoy en día no se pueda pagar con tarjeta de crédito en los taxis, cuando ya hace más de 15 años que este tipo de pago se admite en todas las gasolineras', admite Juan Sánchez, presidente de la Federación Profesional del Taxi. El sindicalista reconoce que, a veces, es difícil explicar a un extranjero que no puede pagar con tarjeta cuando toma uno de los principales transportes públicos de la capital.

El taxímetro cuenta también con una impresora que emite automáticamente la factura y una conexión, 'mediante una línea especial', con el servicio regional de emergencias 112. 'En caso de atraco, permitiría al Servicio de Protección Ciudadana escuchar todo lo que ocurra en el interior del taxi, se evaluaría la situación de peligro y actuaría en el momento más oportuno', afirman desde Economía.

Este sistema tiene, según Eduardo Arriaga, presidente del sindicato Unitrans-UGT, un problema: 'Como es un compacto, si se estropea alguno de sus componentes (impresora, GPS, lector de tarjetas...) nos quedamos sin taxímetro y tendríamos que dejar de trabajar. Ésa es su gran pega'.

El nuevo contador no será de obligatoria instalación en los vehículos de servicio público que circulan por la región, pero la Federación Profesional del Taxi anuncia 'una buena acogida'. 'La entrada del euro obligará a muchos taxis a cambiar el contador porque los más viejos no se pueden adaptar a la nueva moneda', señala Juan Sánchez.

El presidente de la Federación Profesional del Taxi cree, además, que 'la buena imagen que da' será también fundamental a la hora de que los taxistas se decidan a comprarlo. El nuevo taxímetro costará alrededor de 150.000 pesetas.

Sin embargo, Eduardo Arriaga, de UGT, opina que, 'si bien el sistema es bueno, no está tan claro que los profesionales se inclinen por él'. 'Ahora mismo existen varias empresas dedicadas a la fabricación de taxímetros, por lo que no se puede imponer un modelo por parte de la Administración, ya que se crearía un monopolio'.

Arriaga recuerda que aún está por cerrar con el Gobierno regional el acuerdo para implantar un sistema de conexión por GPS en todos los taxis. Esta conexión -que ya va incluida en el sistema IdGalileo- será sufragada a partes iguales por el Ayuntamiento y por la Comunidad, que la subvencionarán con 60.000 pesetas cada uno.

'El problema', concluye Arriaga, 'no es que salgan cosas nuevas al mercado, sino que las administraciones las apoyen hasta el final. Y pongo un ejemplo: hace unos años se crearon varias empresas para fabricar mamparas protectoras anti-atraco. Muchos las pusieron. Pero ahora, cuando se rompe una, es imposible reponerla. Las empresas, después de vender sus productos, cerraron'.

Las primeras multas millonarias

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 1 de septiembre de 2001

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