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80 denuncias contra motos acuáticas en la Costa Brava

La Capitanía marítima de Palamós ha recibido unas 80 denuncias relacionadas con el uso indebido y temerario de las motos de agua en toda la Costa Brava. Las denuncias por el uso de estos artefactos de gran velocidad y alta potencia suponen el 20% del total de las que navegan en el litoral de Girona, que son unas 400.

La alarma que se ha generado en torno a las motos acuáticas, que han causado durante este verano graves accidentes en varios puntos de las costas españolas, ha motivado que desde ayer los Mossos d'Esquadra y las policías locales de diversas poblaciones de la Costa Brava constituyan patrullas mixtas para inspeccionar las empresas dedicadas al alquiler de motos sobre agua.

Hasta ahora esta tarea recaía exclusivamente en manos de la Guardia Civil del mar. Estas inspecciones se dirigen tanto a las licencias y la documentación necesarias para ejercer este tipo de actividad como a la revisión de la seguridad técnica de cada uno de los potentes ingenios mecánicos. Los agentes verifican, entre otros detalles, que las motos dispongan del denominado sistema de caída de hombre al agua -que desconecta inmediatamente el motor cuando el conductor sale despedido de su asiento- y de los chalecos salvavidas homologados.

A pesar de que la legislación permite imponer multas de hasta cinco millones de pesetas por el uso indebido de motos acuáticas, en las cuatro inspecciones llevadas a cabo hasta ayer no se impusieron sanciones.

La mayoría de las denuncias referidas a las motos de agua tienen su origen en la conducción temeraria o en la invasión de zonas destinadas a los bañistas. Resulta difícil que los Mossos d'Esquadra y las policías locales, que no disponen de embarcaciones de vigilancia marítima, puedan realizar un control efectivo de la actividad de las motos sobre el agua.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de agosto de 2001