Reportaje:CULTURA Y ESPECTÁCULOS

EL ACTOR ANDONI GRACIA PASA DEL ANONIMATO A LA FAMA

El intérprete vasco, formado en el teatro y sin apenas trayectoria cinematográfica, obtiene en el festival suizo de Locarno el premio a la mejor interpretación por una película italiana

Me he traído el único leopardo que hay en Suiza', bromea Andoni Gracia mientras habla con el actor Antonio Resines que ha llamado para felicitarlo. El leopardo al que se refiere es el de bronce que el festival de Locarno (Suiza) otorga al mejor actor del certamen y que Gracia dedicó a su hermana fallecida. Y es que el domingo pasado el intérprete alzó, ante unas 12.500 personas, este prestigioso galardón del cine europeo por su actuación en la película italiana A la rivoluzione sulla due cavalli, (A la revolución en un dos caballos) dirigida por Maurizio Sciarra.

La película, cuyo papel protagonista consiguió a través de una prueba, es 'una road movie hacia la madurez y hacia la aceptación de que las cosas son como son y no como uno desearía que fuesen', explica. Relata el filme la aventura de tres amigos que van desde París hasta Lisboa en un dos caballos amarillo para participar del sueño de la revolución de los claveles lisboeta. La producción cuenta también con la participación de Francisco Rabal y Oscar Ladoire.

Como los grandes actores, Gracia tiene el leopardo en el primer sitio que ha encontrado: encima de la mesa de su casa. El lugar elegido podría reflejar que el actor no otorga mucha importancia al premio, pero Gracia está que no cabe en sí de gozo. Y es que este intérprete, que se niega a decir su edad -'yo tengo la edad que tienen mis personajes'-, ha tenido una carrera y una vida llena de sinsabores.

Allá por los finales de la década de los ochenta el neoyorquino Actor's Studio era su sueño, pero el visado le fue denegado hasta siete veces. 'Yo era vasco, sin mucho dinero y era un momento difícil para entrar en Estados Unidos'. Después, Gracia ha trabajado en las profesiones más inverosímiles: desde chófer del rey Fahd de Arabia Saudí, cobrando 500.000 pesetas al mes, hasta 'hamaquero en Marbella', pasando por camarero o acomodador del teatro Fígaro. Con el fracaso del sueño americano decidió hacer las pruebas de la Escuela de Arte Dramático de Madrid y de la compañía William Layton. En las dos fue aceptado, pero se decidió por la primera por el carácter oficial de los estudios que imparte y porque tenía que pagar menos dinero.

El reciente galardón de Locarno podría significar su salto definitivo al cine. Ganas no le faltan. Formado sobre los escenarios teatrales, reconoce que le apetece cambiar porque ahora, y después de representar el papel de Segismundo, hace dos años, en el montaje de Calixto Bleito de La vida es sueño, no tiene una necesidad tan acuciante de demostrar nada en el teatro. En el cine español, Gracia ha interpretado pequeños papeles en películas como Alegre ma non troppo, de Fernando Colomo, o Cascabel, de Daniel Cebrián.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS