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Reportaje:

Buscando marionetas por el Retiro

La octava edición de Titirilandia organiza un recorrido teatral e histórico por el parque madrileño

A los vendedores de discos compactos, a las gitanas que leen la mano, a los patinadores y a los carteristas que habitualmente pasean por el Retiro se les unió ayer un grupo que, desde el pasado 18 de julio, ya ha hecho alguna aparición por el parque: los títeres. La octava edición del Festival Titirilandia, que termina el próximo 6 de septiembre, propuso un juego: con la ayuda de un mapa y una serie de pistas, los niños y también los mayores tenían que recorrer el Retiro buscando espectáculos de marionetas. Además, el juego les daba a conocer parte de la historia del parque.

'Lo que queremos es que la gente se divierta y conozca a la vez el parque del Retiro', explicó Marta Bautista, directora de Titirilandia.

'¿Sabías que...? La Casa de Vacas se llama así porque era una antigua vaquería donde se servía leche recién ordeñada', leía una madre en las instrucciones del juego a sus dos hijos. Los niños, vestidos con una camiseta del Real Madrid con el nombre del jugador Morientes a la espalda, estaban sentados en el Teatro Municipal de Títeres del Retiro, uno de los puntos que tenían que recorrer siguiendo el mapa. Enfrente, una actriz de la compañía valenciana Bufo, ayudada por un micrófono inalámbrico como si fuese Madonna, daba comienzo a la función. 'Buenas noches a todos y a todaaaas', gritó la chica. 'Holaaaaaa', contestó, al unísono, el público.

Cien metros más allá del Teatro Municipal de Títeres, en el Templete de la Música, había otro lugar donde se ofrecía espectáculo de marionetas. La pista para llegar hasta él, muy sencilla: 'Los domingos por la mañana a la banda podrás escuchar: trompetas, clarinetes y trombones sonarán'. Hasta allí se acercó un grupo de chicos y chicas de 25 años. 'Nos toca pasar el verano en Madrid y hay que echarle imaginación al asunto. No somos muy aficionados a los títeres, más bien estamos aquí de manera circunstancial', explicó uno de ellos, un chaval con una camiseta sin mangas y el pelo corto con mechas rubias.

Pero los verdaderos protagonistas de ayer fueron los niños que, acompañados por sus padres, escuchaban con la boca abierta los relatos que les contaban las marionetas en los distintos puntos del Retiro. Mientras, en otras partes del parque sonaba música peruana, un chino daba masajes para 'curar de todo: dolor de cabeza, de dientes, ginecológico, el que sea', y un hombre disfrazado de Mickey Mouse con un gorro con la bandera de Estados Unidos se ofrecía, previo pago, a hacerse fotos con los niños. Los puestos de helados hacían el negocio y cientos de visitantes, que acaban de regresar de sus vacaciones o que van a tener que pasar el verano en Madrid, disfrutaban de una tarde más, de sábado, en el parque más emblemático de la capital y que el próximo otoño el Ayuntamiento proyecta cerrar por la noche.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de agosto de 2001