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La sala Triángulo se abre a las confidencias de una abuela y su nieta

Un velatorio es una situación propicia para la confidencia y el susurro, además del llanto. El dramaturgo Ignasi García y la compañía Nuba lo prueban en Al otro lado del océano, en el teatro Triángulo, hoy, mañana y el sábado, a partir de la medianoche. La historia va de incomprensiones de la infancia, huidas sentimentales y justificaciones.

La actriz Nuria Badía da vida a una joven que recibe la noticia de que su abuela ha muerto. El fallecimiento hace revivir a los fantasmas del pasado, de aquellos tiempos en que la niña creció entre los brazos de la abuela, porque la madre -soltera- falleció en un accidente de circulación. 'En realidad, nunca llegaron a quererse completamente y, ya de mayor, la nieta huyó a estudiar al otro extremo del océano', explica. Durante años, para cubrir la ausencia, la anciana escribió unas memorias epistolares, con 'justificaciones y porqués', pero nunca se las envió a su niña.

Ahora, la muerte ha hecho que las cartas lleguen a su destinataria. Esa especie de misión cumplida lleva al autor, a dúo con la compañía Nuba, a una reflexión con pregunta y respuesta: '¿Es demasiado tarde para hablar de todo lo que nunca se atrevieron a decirse a la cara? Aunque haya pasado el tiempo, descubriremos que las emociones siguen vivas y a flor de piel, y que ha llegado el momento de poner los puntos sobre las íes', concluyen.

La protagonista del monólogo hace, además, de productora con su grupo teatral, Nuba. 'Ha nacido una nueva compañía y no una más; soy una actriz joven, pero con la experiencia suficiente para saber que un teatro hecho con los cinco sentidos y con el riesgo como fuente principal de inspiración es el que quiero hacer', destaca Nuria Badía. Acto seguido, confiesa que Al otro extremo del océano es 'una posible segunda parte' de la novela Donde el corazón te lleve, de Susana Tamaro. 'Al leer el libro imaginé una continuación y le propuse la idea a Ignasi García, que escribió un monólogo exquisito', recuerda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de agosto de 2001