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Reportaje:

Las dos caras de la prejubilación

Un abogado jiennense escribe un libro para evitar el drama que supone para muchas personas dejar la vida laboral

Para el escritor y abogado jiennense Manuel Medina González, la principal enfermedad del siglo XXI va a ser la derivada de los efectos de las prejubilaciones. A esa conclusión llega después de más de tres décadas trabajando para un banco donde ha visto la cara y la cruz de las jubilaciones anticipadas. Fue precisamente la impresión que le supuso la reflexión en voz alta de un antiguo compañero la que le llevó a elaborar el libro Prejubilación ¿premio o pesadilla?, que acaba de lanzar la editorial El Olivo. Se trata de una guía práctica que se completa con unos relatos basados en casos reales sobre las consecuencias, no siempre iguales, que las prejubilaciones han provocado.

Manuel Medina, que dirige un conocido despacho de abogados con sede en Madrid y Jaén, cree que muchas personas reciben la prejubilación como un premio a su largo esfuerzo. 'Otras, sin embargo, a las que el poder, la situación y el escalafón le influyen tanto o más que el trabajo, la reciben como el anuncio de una desgracia en cadena y la tratan de evitar o al menos disimular de forma aparente', afirma.

En su opinión, existen estados de prejubilación psicológica que, a veces, afectan más que otra de tipo laboral, sostiene este abogado nacido a mediados del siglo pasado en Villanueva del Arzobispo.

De la experiencia de los casos examinados en su despacho, Manuel Medina concluye en afirmar que las personas que se consideran imprescindibles en la vida laboral reaccionan como si de un olvido se tratara, o incluso lo reciben como una ofensa, cuando se les ofrece la posibilidad de una jubilación anticipada. 'Jamás hubo trauma comparable al de anunciar una prejubilación a un trabajador que se considerara insustituible', comenta.

'El paso del tiempo', reflexiona Manuel Medina, 'ha hecho ver al ser humano que con el poder es más importante que sin él. Por eso tiene un gran miedo a la igualdad que supone una nómina sin más plus ni premio que el seguir percibiéndola de por vida'. En definitiva, argumenta el autor del libro, a los que pierden el poder, la prejubilación 'les devuelve la igualdad con la propia raza humana y por eso sus primeros meses de libertad los pasan en una prisión'.

Claro que no en todos los casos se vive este drama. Medina apunta que en el medio rural, la mayor alegría que puede recibir un trabajador por cuenta ajena es conseguir la sentencia del Juzgado de lo Social que lo sitúa en incapacidad laboral para el trabajo. 'Se siente feliz y orgulloso con la nueva situación que la vida le ha proporcionado, aunque para ello se haya dejado lo mejor de sí mismo en el camino', comenta el letrado.

Manuel Medina ha escrito con anterioridad tres libros más, dos de ellos sobre el sector del aceite de oliva y otro sobre la visión que se tiene del Rey en los distintos países del mundo. Dice que trabaja 16 horas al día -'demasiado para poder saborear la vida', admite-, pero siempre deja un hueco para una de sus principales aficiones: las corridas de toros, a las que asiste en compañía de su íntimo amigo de la infancia, el juez Baltasar Garzón.

De momento, apela a una mayor cultura del ocio para poder combatir la enfermedad de la prejubilación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de julio de 2001