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La familia de la pareja del Pozo del Huevo sospecha que los asesinos se equivocaron

Más de 300 allegados acuden a su sepelio

Más de 300 familiares y amigos acudieron ayer al entierro, en el cementerio Sur, de Emilio Montoya, de 30 años, y Rocío Iglesias, de 32, el matrimonio que murió tiroteado la madrugada del martes en el poblado chabolista del Pozo del Huevo, en Villa de Vallecas. Varios parientes de las víctimas explicaron que los asesinos 'se confundieron' al intentar vengar la muerte de Alfredo García Jiménez, de 40 años, ocurrida en diciembre de 1995 en la avenida de Guadalajara (San Blas). Éste era el hijo de Manuel García Hernández, uno de los supuestos homicidas, perteneciente al clan de Los Mosqueteros. Según los allegados de la víctimas, los Montoya eran 'la cuarta o quinta generación' respecto a lo ocurrido hace cinco años.

Los familiares desmontaron una vez más la versión policial de que el doble crimen respondiera a un ajuste de cuentas por venta de droga. 'A los que han matado pertenecen a otra familia que no tiene nada que ver con la muerte de San Blas. Le echaron la culpa al matrimonio de algo en lo que ellos no tienen nada que ver. Ni siquiera estaban en aquel lugar cuando hubo la primera muerte', señaló un familiar del matrimonio asesinado. 'Les han matado de forma miserable, y encima, cuando no tenían culpa alguna', añadió otro conocido.

El matrimonio fue enterrado en un único ataúd, cuya anchura impidió que entrara en la tumba prevista en un principio. Sus allegados transportaron el féretro a hombros hasta la nueva sepultura, que estaba a más de 600 metros del primer lugar. Algunos familiares pidieron venganza por el doble asesinato. La policía, que ha identificado a tres supuestos autores (José Jorge Dos Anjos, de 35 años; Manuel García Hernández, de 73, y María del Pilar García Jiménez), no ha detenido todavía a ninguno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de julio de 2001