Crítica:JORGE DREXLER | CANCIÓN
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Cuestión de calidad

Por fin ha llegado el momento de la gloria para uno de los mejores compositores en lengua castellana aparecido en los últimos años. Siempre resultó extraño que, teniendo todo a su favor, la suerte comercial y el reconocimiento masivo se le hubieran negado a este uruguayo de verbo seguro, voz especialísima y una personal forma de mezclar raíces musicales diversas en un crisol del que terminan saliendo casi siempre bellísimas canciones.

Rodeado por un extraordinario grupo de músicos, Jorge Drexler creó en Madrid un tejido sonoro en el que tanto lucen las melodías como las letras, como la dulzura e inmediatez con las que son interpretadas. Aparte, Drexler ha tocado a lo largo de su carrera muchas veces en solitario y en corto y sabe cómo sacarle un partido rítmico a su más que correcto modo de tocar la guitarra. De este modo, lejos de crear un magma melódico solemne y repleto de mensajes que hay que pillar al vuelo -que es lo que suele ocurrir con muchos cantautores-, hace fácil, llevadero y hasta bailable un repertorio de auténtico lujo.

Jorge Drexler

Jorge Drexler (voz y guitarra), Juan Sanmartín (bajo y coros), Luciano Superville (teclados y scratches), Ana Serrano y Javier Arnal (coros). Cuartel del Conde Duque. 2.000 y 2.500 pesetas. Madrid, martes 3 de julio.

Del rico mensaje de la pluralidad en De amor y casualidad al hedonismo sensual de Princesa bacana; de la memoria histórica y el tirón de las raíces en Un país con el nombre de un río al amor en estado puro en 730 días; de la solidaridad y la identificación con los que han sufrido en El pianista del gueto de Varsovia, basada en la novela homónima de Wladyslaw Szpilman, a la fórmula del single perfecto con Horas. Y todo ese trayecto musical trenzando multitud de estilos musicales emparentados, aunque distintos: candombe, chacarera, bossa... Toda una delicia para una calurosa noche estival a la que se sumaron como invitados Luis Eduardo Aute, con el que Jorge cantó Anda, y Pau Donés, de Jarabe de Palo, junto al que interpretó La edad del cielo. Al lado de estas dos figuras, Jorge Drexler demostró que a veces -menos de las que deberían ser- la calidad es un valor que cotiza en alza, y calidad, él tiene muchísima.

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