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Un policía municipal mata de un tiro a un hombre que quitó el arma a otro agente

La patrulla estaba identificando al nigeriano al sospechar que era un 'tironero' de bolsos

P. E. I., un inmigrante nigeriano de 31 años, murió ayer por el disparo de un policía municipal en el transcurso de un forcejeo, en el distrito de Chamartín. La víctima había quitado previamente el arma reglamentaria a otro policía y efectuó tres disparos, por lo que otro de los agentes que estaban presentes en la zona porque tenían sospechas de que la víctima era un ladrón de bolsos, abrió fuego y le mató de un balazo. Lo hizo, según un portavoz del cuerpo, 'en defensa propia'.

Los hechos ocurrieron a las 19.45 enfrente del número 7 de la plaza de la República Argentina, junto al restaurante Casa de Aragón, cuando dos agentes que iban en un vehículo de vigilancia del tráfico pararon a identificar a P. E. I. Le creyeron sospechoso de varios robos por el procedimiento del tirón, según fuentes policiales, aunque no existía una denuncia concreta contra él por parte de una persona que hubiera sido desvalijada poco antes.

Cuando un policía intentaba cachear al supuesto ladrón, éste le arrebató el arma reglamentaria. Se inició entonces un forcejeo, tras el cual el nigeriano se hizo con el revólver y efectuó tres disparos. El primero impactó en un quiosco de prensa. El segundo alcanzó la parrilla del ventilador de un coche Volkswagen Golf rojo, y matrícula de Ciudad Real, aparcado en la contigua calle de Serrano. El tercero no se sabe dónde impactó, según fuentes policiales. 'Todo ha sido muy rápido. Cuando nos hemos querido dar cuenta, hemos oído los disparos. Enseguida hemos visto cómo el otro agente que estaba al lado ha sacado su arma y le ha disparado', explicó un testigo, profesor de filosofía de un colegio cercano. Ningún viandante resultó alcanzado.

Entonces, el compañero del agente que había sido desarmado por el sospechoso desenfundó de inmediato y efectuó un único disparo. El proyectil alcanzó de lleno en el pecho al supuesto ladrón. Tras recorrer unos cuatro metros, éste cayó al suelo fulminado, junto al quiosco de prensa. 'Enseguida llegaron más policías y una ambulancia del Samur. No han tardado ni tres minutos', señaló otro testigo. 'Casi no había gente por la zona y el tráfico que bajaba por la calle de Serrano era muy poco', añadió. La gente que estaba alrededor del tiroteo comenzó a correr despavorida por las calles aledañas aterrada por lo sucedido.

'Ante el grave riesgo que suponía para la integridad física de los agentes y de los ciudadanos que a esa hora de la tarde se encontraban en la zona, uno de los policías ha repelido la agresión, alcanzando de un disparo al agresor', explicó la Policía Municipal a través de un comunicado.

Los facultativos del Samur intentaron reanimar al herido durante más de 15 minutos, según explicaron varios testigos. Además de hacerle un electrocardiograma, le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar. En último extremo, le practicaron una toracotomía (abrir la cavidad torácica y cogerle directamente el corazón para reanimarle). Esta maniobra extrema de reanimación también resultó inútil, ya que la bala le había causado gravísimas lesiones, según informó un portavoz del Samur.

Tres policías municipales resultaron heridos en el incidente de la plaza de la República Argentina, según fuentes del cuerpo, que señalaron que uno de los agentes está herido en la cabeza por el forcejeo mantenido con el hombre posteriormente fallecido. Los otros dos tienen heridas por arrojarse al suelo para evitar los disparos efectuados por el presunto delincuente.

'Una defensa muy clara', según los testigos

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de junio de 2001

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