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Asia Argento irrumpe en el festival con un ejercicio de exhibicionismo

De todas las películas programadas en la sección oficial de Cinema Jove, Scarlet Diva era la más rompedora sobre el papel. Por la personalidad de su directora, la actriz italiana Asia Argento, niña rebelde y outsider de la cinematografía transalpina. Sin embargo, la hija del rey del giallo, Dario Argento, parece haber copiado los peores defectos de su padre para debutar como directora en una cinta que, pese a algunas buenas ideas y un par de secuencias impactantes, es un aburrido catálogo de tópicos sobre la presunta soledad de una estrella de cine que disfruta de la vida con la libertad que le proporciona la fama. Scarlet Diva es un borroso reflejo de la vida de su protagonista y directora, en el que se refracta la personalidad exhibicionista de Asia y un universo recurrente de rock, drogas, porno (la actriz X Selen tiene un pequeño papel en el filme) y mitomanía. Mas es una película tremendamente superficial, e incluso infantil en sus soluciones, de la que sólo puede rescatarse la vampírica presencia ante la cámara de su estrella principal.

Tampoco rebosa madurez la segunda película presentada ayer. La alemana Im Juli, de Fatih Akin, es una road-movie amable que cuenta el viaje a Estambul de un tímido profesor de secundaria en busca de una enigmática mujer. Sobre esa base, Akin, hamburgués de ascendencia turca, podría haber construido una parábola sobre el contraste cultural en Europa, pero se queda con los aspectos anecdóticos, el azar cuando la imaginación parece agotársele y la sensiblería barata para transformar un filme de aventuras en una comedia simpática y sin pretensiones que se deja ver con facilidad por encima de su vacuidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de junio de 2001