Pensador y cambiante

Comenzó siendo un busto parlante, pero pronto se convirtió en una cabeza pensadora capaz de idear mil fechorías musicales a cual más transgresora y apasionante. Un hombre de personalidad cambiante capaz de mantener el equilibrio en mil cuerdas flojas. David Byrne, ése es nuestro hombre, ha sido capaz de ir del hip hop a la salsa, pasearse por la electrónica, la ópera contemporánea, la música brasileña, la cinematografía rompedora o las percusiones africanas como si no hubiera hecho otra cosa en su vida y hasta marcarse una rumba canalla con Peret. Pese a ello David Byrne no nació cerca del mercado de Sant Antoni en Barcelona sino bastante lejos: el la población escocesa de Dumbarton en 1952 y se catapultó a la fama a principio de la década de los ochenta liderando el grupo Talking Heads desde el mítico CBGB's neoyorquino.

Veinte años después, Byrne mantiene esa tónica en su último disco, Look into the eyeball, en el que hasta la portada es cambiante y nos lo muestra abriendo y cerrando los ojos y entornando los labios mientras el título del disco va virando de forma y sentido. Byrne retoma los ecos del mejor Van Dyke Parks y mezcla su rock de aristas tan suaves como contundentes con toques latinos mientras piensa en pistas de baile electrónicas o grupos de cuerda acariciantes.

Un abanico de sensaciones que David Byrne presenta esta noche (22.00 horas) en la sala Razzmatazz de Barcelona.-M. J.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 10 de junio de 2001.

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