Educared acusa a cuatro niños de hacer trampas

La empresa Educared, ligada a la Fundación Telefónica, ha descalificado a los cuatro semifinalistas de su torneo de ajedrez sub-12 por Internet tras acusarles de hacer trampas. El gran maestro Miguel Illescas, director técnico de la competición, está convencido de que “recibieron ayuda externa”. Los cuatro niños son de Avilés (Asturias); sus madres y monitores niegan la acusación.

“Las razones que avalan esta decisión están sustentadas en el minucioso estudio de las partidas disputadas por estos jugadores. Especialmente relevante resulta la comparación de su rendimiento en presencia o no de los observadores de la Federación Española [FEDA]: la diferencia en el nivel de juego exhibido es simplemente imposible. Como expertos, nuestra certeza es absoluta acerca de que estos jugadores han recibido ayuda externa en diferentes momentos de la competición”, se lee en un comunicado firmado por Illescas, ajedrecista de élite mundial y varias veces campeón de España.

En el torneo han participado unos 1.500 jugadores, desde sub-10 hasta sub-18. Javier Ochoa de Echagüen, presidente de la FEDA, explicó por qué sólo hubo observadores en las semifinales: “Enviarlos a todas las partidas de todos los grupos desde la primera eliminatoria hubiera sido carísimo. Pero del análisis de las partidas se deduce que los cuatro descalificados fueron ayudados por jugadores de alto nivel; no por computadoras, cuyo estilo de juego es muy distinto al de los humanos”.

Illescas explica en su comunicado que Edami, una empresa dirigida por él y designada por Educared para gestionar técnicamente el torneo, avisó “acerca de la existencia de controles para evitar el fraude y la ayuda externa”. Y agrega: “Tratamos de evitar la adopción de medidas sancionadoras y confiamos en la ética de monitores, padres y educadores, ya que consideramos que es tarea de todos enseñar a los jóvenes a valorar la importancia de la correcta conducta deportiva”.

Los nombres de los niños corresponden a las iniciales H.G., G.H, A.F y V.D.; su edad está entre los diez y los doce años. EL PAÍS pudo hablar ayer con las madres de los tres primeros. “No sabía nada de la descalificación antes de esta llamada”, aseguraron las tres. También se mostraron convencidas de que sus hijos no habían hecho trampas, aunque ninguna de ellas estuvo presente durante la disputa de las partidas anteriores a las semifinales.

Sí fue testigo Iván González, monitor de la Escuela de Ajedrez de Avilés, quien reiteró la inexistencia de ayudas externas y –al igual que las tres madres- atribuyó la tremenda diferencia de calidad de las partidas “a los nervios lógicos en la disputa de una semifinal”.

Los cuatro niños pueden ser, además, sancionados por el Comité de Disciplina de la FEDA. El director de la Escuela de Ajedrez, Jesús Sánchez, negó que las semifinales tuvieran observadores “dignos de ese nombre”, y matizó: “Para ahorrar gastos, la Federación Asturiana pidió a la madre de uno de los participantes en el grupo sub-10 que vigilase las otras partidas. Todo este escándalo está conectado con las discrepancias que mantengo con esa federación. Por eso no pido subvenciones públicas, a pesar de que la escuela me cuesta dinero. Quieren cerrármela, y lo más doloroso es que para ello utilizan a los niños”.

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