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GENTE

EL CULEBRÓN DE LA CULEBRA

Según se supo anteayer, Día Mundial del Medio Ambiente, una comunidad de vecinos de una urbanización situada en la ribera del río Ebro en Zaragoza andaba espantada por la presencia de una culebra de metro y medio de largo. La comunidad decidió dirigir sus preocupaciones a la gestoría Continente, que lleva sus asuntos, para que se hiciese cargo del problema, y la eficaz empresa escribió al Instituto Municipal de la Salud Publica, a la Confederación Hidrográfica del Ebro y al Gobierno autónomo para saber qué debía hacer para desalojar 'a los citados animales de la mencionada zona'. La respuesta fue contundente: 'Los animales están protegidos, el río es su hábitat natural y no se les puede trasladar a otras zonas'. En la respuesta se advertía de que 'está fuertemente sancionado acabar con los animales de esta especie, por estar catalogados', y explica que limpian de roedores y pequeños animales la zona. Isidro, el portero de la finca -menos urbanita que la mayoría de sus vecinos-, ya había explicado que 'el bicho está asfixiado por el calor de estos días y sale a tomar la fresca. El animal no hace nada, come bichos y algunas se hacen grandes. Yo, si veo pequeñas, las echo al río'. Pero su explicación sirvió de poco. Anteayer, el concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zaragoza, Federico Rodríguez, aliñaba el serial con citas bíblicas: 'No es la culebra tentadora de Eva. Es inofensiva. Mejor dejarla tranquila'. Sobre todo porque a quien la toque, si le pillan, le cae una hermosa multa.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de junio de 2001