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ENTREVISTA

'Debemos reivindicar los libros como placer'

Educación

Alfonso Guerrero pidió este curso a sus alumnos de lengua y literatura de cuarto de ESO que leyeran cuatro libros de una lista de 16. Algunos estudiantes le pidieron permiso para leer más libros, pinchan poemas en el tablón de clase o le preguntan: 'Y este Cavafis, ¿qué más ha escrito?'. Sus colegas de otros centros le dicen que tiene suerte. Guerrero da otra explicación: 'Debemos reivindicar los libros como placer'.

Pregunta. ¿Por qué la mayoría de los jóvenes lee poco?

Respuesta. Porque la lectura no tiene prestigio entre ellos, a muchos les da vergüenza reconocer que leen. También influye que en las familias no hay ambiente de lectura y que los institutos no han sabido corregirlo.

P. ¿Qué se puede hacer?

R. El profesor debe leer a sus alumnos en el aula. Eso es un lujo, un placer, sobre todo si no hay detrás un comentario de texto. También ayuda motivarles indirectamente, premiarles con libros. Yo sólo les recomiendo lecturas que contribuyeron a mi educación literaria y sentimental, casi les prohíbo leer El Quijote y La Celestina.

P. ¿Son culpables los clásicos de que los alumnos no lean?

R. En parte, sí. Obligar a leer a los clásicos a los 14 años provoca hastío y rechazo, porque a esa edad no se entienden ni se disfrutan. Si logramos animarles a que lean, más adelante llegarán a los clásicos por su cuenta.

P. ¿Qué libros han gustado más a sus alumnos este curso?

R. Muchos han quedado fascinados por El guardián entre el centeno, de Salinger, pero también han leído a García Márquez, Terenci Moix, Poe, Huxley e incluso a Canetti y Kafka.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de mayo de 2001