Política por otros medios
La reunión de los Estados de la Liga Árabe este fin de semana en El Cairo ha representado el triunfo de aquellos que apuestan por la prudencia. Si las naciones árabes decidieran 'romper toda relación con Israel' y apoyar a la Autoridad Palestina 'a cualquier precio', toda la región se dirigiría inexorablemente hacia un conflicto generalizado. En lugar de eso, los líderes árabes más sensatos buscarán esta semana de nuevo un alto el fuego en vez de comprometerse con la patriotería. Así, es probable que la Administración estadounidense redoble sus esfuerzos y, no sin cierto rechazo, reanude su larga y a menudo desagradecida tarea de mediador. Israel estaría entonces dispuesto a cooperar. (...)
Israel siente que Yasir Arafat no sólo está haciendo caso omiso a la actividad terrorista, sino que incluso considera a Hamás como un factor a su favor en su esfuerzo por conseguir concesiones. (...) Arafat deberá meditar su próximo movimiento con cuidado. (...) Ahora se enfrenta a un Gobierno políticamente estable y de fuerte unidad nacional. (...)
No existe la menor posibilidad de avance hasta que los israelíes sean convencidos de que los atentados suicidas no les son enviados como armas políticas. Las decisiones y retórica de Arafat del pasado año le han acorralado. Abandonar su alianza con Hamás sería muy duro para él. Necesita protección diplomática a través de una iniciativa externa que pueda disfrazar el alcance del giro político de la Autoridad Palestina. Colin Powell es probablemente la única figura que puede rescatar a Arafat de sus propios desaciertos.
Londres, 21 de mayo


























































