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Tres muertos y un herido grave al caer un helicóptero de la televisión pública vasca

Tres personas resultaron muertas ayer y una herida de gravedad al precipitarse un helicóptero que grababa imágenes para el programa La mirada mágica de Euskal Telebista (ETB, la televisión pública vasca) contra una cantera en el municipio de Markina (Vizcaya). Los muertos son el director del espacio, Iñaki Pangua; el cámara de ETB Rubén Cortijo, y el piloto del aparato, Roberto Arenas. El herido es Santiago Yáñiz, fotógrafo especializado en alpinismo y colaborador del diario Deia, que fue trasladado, muy grave, primero al Hospital de Mendaro, en Guipúzcoa, y después, al vizcaíno de Cruces. ETB calificó de 'extremadamente delicado' el estado de salud del fotógrafo. El suceso se produjo sobre las seis y cuarto de la tarde.

El helicóptero hizo varias pasadas sobre la cantera, según han relatado los dos trabajadores que en esos momentos se encontraban allí, algunas muy bajas, 'a 15 metros', señalaron. En una de esas pasadas el aparato se enganchó con un cable de acero que se encuentra en la parte superior de la cantera, a unos 30 metros de altura, y que antiguamente se utilizaba para romper piedra, aunque ahora está prácticamente en desuso.

El aparato levantó una enorme polvareda al filmar las imágenes de la cantera de Markina. Esa nube le impidió ver el cable que ha ocasionado el siniestro, según ha informado ETB. Los restos del helicóptero han quedado diseminados en la zona. 'Podría haber habido una tragedia aún mayor', dice Iñaki Elordi, uno de los trabajadores de la cantera.

'Yo estaba trabajando en la cantera y he visto como el helicóptero se enganchaba, ha empezado a dar vueltas y ha caído donde yo estaba', relata Elordi, que salió corriendo al ver las vueltas del helicóptero y se libró así de que le cayera encima. El otro trabajador corrió en sentido opuesto. 'Volaban tan bajo que he podido ver claramente al fotógrafo sacando fotos', indica Elordi.

Hacia las nueve de la noche el juez comenzó a ordenar el levantamiento de los tres cadáveres que fueron traslados a los coches fúnebres que les llevaron al Instituto Anatómico Forense.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de mayo de 2001