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San Telmo muestra el ingenio para sobrevivir bajo el asedio de Gorazde

La ciudad bosnia permaneció sitiada 43 meses

Organizada por SOS Balkanes, varias entidades de Gorazde y el Ayuntamiento donostiarra, la muestra reúne una selección de 84 utensilios y artilugios que los habitantes de Gorazde utilizaron o fabricaron para poder tener luz, escuchar la radio, comer, vestirse, fumar, entretenerse o defenderse de los francotiradores; en definitiva, para cubrir las necesidades mínimas y sobrevivir en una ciudad aislada del mundo por la guerra desde mayo de 1992 hasta diciembre de 1995.

Muchos de los objetos ideados durante el conflicto fueron destruidos al poco de acabar la guerra, quizás 'en un deseo de dejar atrás una cruel experiencia', señala Mikel Alonso, de SOS Balkanes, quien explica que uno de los objetivos de la exposición es que los visitantes comprendan las circunstancias que obligaron a los ciudadanos de Gorazde a ingeniar una serie de artilugios para enfrentarse a las necesidades de la vida cotidiana.

Entre los elementos expuestos están una radio que funcionaba con una manivela hecha con el engranaje de una bicicleta ante la falta de pilas, una botella con detergente fabricado con agua y ceniza, una cortadora de tabaco artesanal o unos zuecos hechos con una tosca pieza de madera y una tira de tela.

La necesidad también obligó a los habitantes de Gorazde a recuperar técnicas tradicionales para conseguir medicinas elaboradas a base de plantas y a utilizar los libros y los zapatos como combustible de un aparato de chapa que igual servía de cocina que como estufa.

No faltan en la exposición los bonos que los ciudadanos usaron en sustitución del papel moneda o un artesanal periscopio del que se echaba mano tanto en las trincheras como en las casas para no caer bajo las balas de los francotiradores. También se puede ver uno de los paracaídas con los que los aviones de la OTAN suministraban comida a los sitiados y algunos de esos alimentos.

La muestra se completa con paneles informativos y obras de arte e intenta impulsar la creación de un pequeño museo en Gorazde, que serviría para devolver a sus habitantes una imagen más justa de sí mismos y contribuiría a la reconstrucción de un tejido social desestructurado por la agresión y la falta de perspectivas con las que todavía conviven, según subraya SOS Balkanes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de mayo de 2001