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Reportaje:

Debate por una princesa

Los políticos se inclinan por dejar al Príncipe libertad para elegir esposa. Los expertos no ven obstáculos legales

En el año 1997, el príncipe de Asturias fue visto en Madrid en compañía de la modelo noruega Eva Sannum, quien el pasado 27 de abril cumplió 26 años. Desde aquel día de 1997 hasta ahora, la prensa nacional e internacional han venido publicando diversos artículos sobre la relación y fotografías donde aparecen juntos. La cuestión sigue siendo tabú entre gran parte de la clase política. Pero eso no ha evitado que los comentarios trasieguen desde los pasillos más ilustres, incluidos los del Congreso, a la calle.

La propia Reina, aficionada a la música, no habrá podido eludir la visión del inmenso cartel de una comedia que se representa en Madrid bajo el título La novia del príncipe, justo enfrente del Teatro Real y a 200 metros del Palacio Real. Ante la oposición mostrada por varios articulistas monárquicos, uno de ellos el biógrafo oficial del Rey, José Luis Villalonga, este periódico consultó a la mayoría de los partidos políticos.

'Si a quien será rey no le confían ni la capacidad de elegir esposa, ¿por qué confiarle la Corona?'

El portavoz de la Ejecutiva del PP, Rafael Hernando, señaló: 'El Príncipe se casará con alguien que haya demostrado que conoce sus obligaciones y lo que eso representa. Además, tiene a su propia madre como ejemplo. Seguro que va a elegir a una persona de la que nos sintamos orgullosos los españoles. Por lo demás, no creo que sea necesario que su futura esposa tenga que pertenecer a otra casa real. Lo importante es que la gente no le presione y que le dejemos tranquilo'.

Otra fuente del PP indicó: 'Si a una persona que va a ser rey no le confían ni la capacidad de elegir a su esposa, ¿por qué confiar en que como rey lo vaya a hacer mejor? ¿Por qué confiarle la Corona? Tenemos que respetar su decisión'.

Gustavo Villapalos, consejero de Educación del PP en Madrid y antiguo rector de la Universidad Complutense, se pronunció en semejantes términos: 'Más allá de la arqueología jurídica, una reina, ante todo, tiene que tener una visión del mundo y unos valores similares a los del Príncipe, sentido de la responsabilidad para afrontar todas las dificultades que supone ser reina de España. Y si el Príncipe, al cual creo conocer algo, porque he participado en su formación, la escoge como su pareja, seguro que es una elección atinada. La reina de Suecia era azafata. Y se ha revelado como una reina excepcional que ha vencido incluso los prejuicios que pudieran sentir los suecos por los alemanes'.

Jesús Caldera, portavoz del PSOE en el Congreso, indicó: 'No vamos a entrar en el debate. Sobre hipótesis virtuales no nos pronunciamos'.

Iñaki Anasagasti, portavoz del PNV en el Congreso, señaló: 'Que se case con quien le dé la gana. Él sabe de sobra el puesto que tendrá que ocupar esta señorita si se casa con ella. Si el príncipe Felipe es feliz con ella, es lo mejor que puede ocurrir. Todo lo demás vendrá por añadidura'.

La responsable de prensa de CiU indicó, después de tres días de consulta, que no había nadie de suficiente responsabilidad política en el partido dispuesto a pronunciarse al respecto.

El líder de IU, Gaspar Llamazares, señaló: 'Como republicano me siento exonerado de cualquier comentario. Se ha convertido en una pequeña escaramuza entre monárquicos de uno y otro signo. Nosotros no tenemos que dar explicaciones. Serán los monárquicos los que tengan que solucionar la polémica'.

La tesis que impera en cierto sector del PP es que el Príncipe sabrá tarde o temprano cuál es su deber, independientemente de sus inclinaciones actuales. Y en ese sentido opina Sabino Fernández Campos, ex jefe de la Casa Real: 'Conozco al Príncipe desde niño. Tengo pruebas sobradas de su formación y responsabilidad. Confío en que todo se va a arreglar. No le aconsejo nada. Sólo le pido a Dios que le conceda suerte. Tampoco puedo decir que me da igual. Los que apoyan con furor la libertad del Príncipe, en realidad se muestran indiferentes. Lo peor de todo es que surja esta controversia que está afectando a la actualidad de la Monarquía'.

Algunos historiadores han sacado a relucir la Pragmática de Matrimonios Desiguales de 1776, aprobada por Carlos III, en la que se obligaba al Príncipe a casarse con persona de estirpe regia. Sin embargo, niguno de los constitucionalistas consultados por este periódico avala esa tesis.

'El derecho histórico sólo es válido en tanto no vaya contra la Constitución. Porque ésta tiene una cláusula derogatoria que dice que todas las normas anteriores contrarias serán derogadas, por más que se intenten resucitar cosas periclitadas', sentencia Teresa Freixes Sanjuán, catedrática de Constitucional en la Autónoma de Barcelona y presidenta del Instituto Europeo del Derecho. 'La Constitución no le impone escoger entre un grupo social. Sólo exige que no haya oposición expresa del Rey y las Cortes'. En efecto, el artículo 57.4 señala: 'Aquellas personas que teniendo derecho a la sucesión en el trono contrajeren matrimonio contra la expresa prohibición del Rey y de las Cortes Generales, quedarán excluidas en la sucesión a la Corona por sí y sus descendientes'.

Antonio Torres del Moral, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad a Distancia, autor del libro El príncipe de Asturias. Su estatuto jurídico, publicado por la editorial del Congreso en 1997 y coordinador de un libro sobre la Monarquía en el que han participado 26 especialistas, se muestra partidario del matrimonio: 'La llamada profesionalidad de las consortes la dan, sí es verdad, los años; pero en un par de años esta señora se puede poner perfectamente al día. ¿Qué es lo peor que podría ocurrir? ¿Que ella, ante la muerte del futuro Rey, y en espera de que el descendiente fuese mayor de edad, resultara Reina regente? En ese caso, las Cortes podrían provocar su renuncia. Hay quien dice que es mejor casarse por razón de Estado que por amor. Yo no creo que la razón de Estado sea vacuna contra el error. Además, cuando se acabe el amor puede emplearse la razón de Estado. No me parece el mejor punto de partida una persona con falta de preparación, pero no es una dificultad insalvable'.

'En todo caso', continúa el catedrático, 'creo que el Príncipe debería poner fin a esta situación casándose y no dando pábulo a que su casamiento sea objeto del mentidero político tres veces por semana. Me comentaba alguien el otro día: 'A mí, la Monarquía que no me dé problemas'. Y llevaba razón; ha de ser, ante todo, muy discreta'.

'Con ocasión del libro, le pedimos audiencia al Príncipe', continúa Torres del Moral. 'Dijo que se 'había casi leído el libro mío'. Alguien un poco impertinente le planteó el tema de la preferencia del varón en la sucesión dinástica. Y contestó que eso habrá que reformarlo andando el tiempo, como se ha hecho en otras monarquías europeas. Estaba de acuerdo, siempre que se abordara después de su nombramiento como Rey'.

Juan José Solozábal, catedrático de Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid, coincide en lo sustancial con Torres del Moral: 'Forzar al Príncipe a elegir entre determinadas familias puede ser contraproducente. Además, no veo por qué tiene que haber un escrutinio de la novia. Pasar una especie de examen es inconstitucional, afecta a la propia dignidad de la persona. El imponer, aunque sea sutilmente, pautas que no respeten la plena libertad del Príncipe es muy peligroso'.

Ante los comentarios esgrimidos por algunos articulistas sobre la supuesta incompatibilidad que existe entre la profesión de reina de España y las fotos donde Eva Sannum aparece posando para catálogos de ropa interior, un conocido constitucionalista del PP esgrime: 'No debemos entrar a discernir cosas que no debemos discernir. Lo importante es cómo ejercerá su función si llega a ser reina y no valorar lo que haya hecho en el pasado'.

Pedro José González Trevijano, catedrático de Constitucional en la Universidad Rey Juan Carlos y subdirector del Centro de Estudios Constitucionales, dependiente del Ministerio de Presidencia, también se muestra en la misma sintonía: 'Al Príncipe hay que darle un voto de confianza. Es una persona joven, de su tiempo, pero sensata y bien formada. No apruebo esos artículos apocalípticos donde se sostiene que todos los que no acepten el matrimonio se harán republicanos. ¿De dónde extraen esa conclusión?'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de mayo de 2001