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Buenos y malos políticos

Jordi Pujol se las ingenió ayer en Tarragona para referirse a los temas polémicos de las tierras del Ebro y al Plan Hidrológico Nacional (PHN) sin nombrarlos. El presidente, amigo del refrán de a buen entendedor..., aprovechó que su auditorio estaba compuesto por altos directivos de Repsol YPF (cuya refinería en La Pobla de Mafumet conmemoraba ayer su 25º aniversario de puesta en marcha), alcaldes y responsables institucionales para comparar la evolución económica del área de Tarragona y sus poblaciones limítrofes con aquellas otras que renuncian al progreso, 'al que se puede renunciar si se quiere, si no se quiere asumir sus costes, y quedarse como están'. No las nombró, pero ahí estaban: las tierras del Ebro. Y en un discurso que ya ensayó la pasada semana en Gandesa, Pujol recordó las dificultades de los gobernantes para rentabilizar a corto plazo y electoralmente 'las cuestiones importantes: porque los que se benefician de ellas callan y los que se sienten perjudicados se movilizan contra el Gobierno'. Nuevamente, el PHN recorrió la carpa que Repsol YPF ha instalado en la plaza de Jacint Verdaguer de Tarragona sin que nadie hubiera pronunciado sus siglas. Según Pujol, es en esos momentos donde se puede distinguir a un 'hombre de Estado, el que sabe cuál es el interés general, del mal político, porque el que es mal político piensa: '¿En 10 años habrá un problema?, yo no hago nada, ya se lo encontrarán'. Hacer lo contrario requiere coraje político'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 2001