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Reportaje:

Historias de escaleras eléctricas

Barcelona ha renovado los mecanismos de este tipo más antiguos

Barcelona tiene tren, metro, funicular y tranvía. Los vecinos que alcanzan a pagárselo pueden coger un taxi y por las calles circulan los autobuses públicos. La ciudad dispone de un aeropuerto cercano y busca espacio para un helipuerto. El centro está recorrido por viejos simones tirados por caballos. Pues bien, esta enumeración de los modos de transporte no agota la oferta ciudadana. Barcelona tiene también escaleras. Sí, sí, escaleras mecánicas que cubren desniveles de una ciudad que Manuel Vázquez Montalbán describió como 'rodeada de colinas' sin ser Roma.

Por supuesto, no siempre tuvo tan peculiar medio de desplazamiento. Barcelona tiene escaleras mecánicas desde hace apenas unas décadas. Para ser precisos, desde 1968, cuando se inauguraron las primeras, que permiten acceder desde la rotonda del metro de plaza de Catalunya hasta La Rambla, la calle de Pelai y la misma plaza, frente a la terraza del Zúrich. Estas cuatro escaleras, junto con la que da acceso a la calle de Rivadeneyra, son las más antiguas de una ciudad que ha ido incorporando este sistema. Hoy Barcelona tiene la friolera de 56 escaleras mecánicas, desde la zona de Vallcarca hasta la de Montjuïc, pero ninguna de ellas es tan utilizada como las de la rotonda de la plaza de Catalunya.

La capital catalana tiene un total de 56 escaleras mecánicas para salvar desniveles

Los días en que son más frecuentadas son los lunes, jueves y sábados, por este orden. Un jueves pueden utilizar las escaleras de acceso a La Rambla unas 13.500 personas para subir y otras tantas para bajar. No ocurre lo mismo el sábado. Para subir la utilizan más de 14.000, pero sólo bajan por ellas unas 10.500. Los lunes, suben unas 13.000 personas y bajan casi 12.000. Los domingos el público decae: 7.200 personas suben y unas 6.600 bajan.

El Ayuntamiento de Barcelona ha hecho todos estos estudios con motivo de la renovación de estos sistemas de desplazamiento en la plaza de Catalunya. La mayoría de la población cree que se trata de una instalación del metro o de Ferrocarrils de la Generalitat, pero la verdad es que es municipal y existe satisfacción por su funcionamiento. Han estado en marcha casi ininterrumpidamente durante 33 años y sin apenas averías, aunque en los últimos meses chirriaban más de lo normal.

Sólo han sido renovadas las escaleras de La Rambla, Pelai y el Zúrich. En el caso de La Rambla, se ha instalado una segunda de bajada. Tampoco se ha renovado la que da a Rivadeneyra porque el distrito estudia la posibilidad de suprimir esa boca, la menos utilizada de todas las de la plaza de Catalunya.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de mayo de 2001