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Editorial:

Derecho y realidad

La coalición de PNV y EA tiene argumentos para recurrir la decisión de la Junta Electoral de Euskadi que les impide el acceso a los medios públicos. Pero resulta ridículo que hablen de 'campaña de acoso' y acusen a la Junta de intentar 'silenciarles'con una 'decisión política' cuando ese órgano administrativo se ha limitado a aplicar una ley que los propios nacionalistas votaron. La pretensión de que la ley se aplique con flexibilidad para reconocerles como una sóla coalición a efectos de presencia en los medios y como dos coaliciones diferentes a efectos de la constitución de grupos parlamentarios separados suena excesivamente ventajista.

La coalición se presenta en Vizcaya y Álava como PNV-EA, pero en Guipúzcoa añade a esas siglas la expresión 'Eusko abertzaleak' (patriotas vascos), con el fin de que EA pueda constituir en su día grupo propio. Pero para acceder a los espacios gratuitos en los medios cuyo ámbito sea el conjunto de los territorios de la Comunidad es preciso presentar candidatura en las tres circunscripciones de la misma. Ese requisito no se cumpliría, en opinión de la Junta, por la diferente denominación empleada en Guipúzcoa.

En su recurso, PNV y EA invocan el principio según el cual 'las normas se interpretarán en relación a la realidad social' y 'atendiendo fundamentalmente al espíritu y finalidad de las mismas'. Es evidente que se trata de una misma coalición, y que el principio de equidad debería primar sobre otras consideraciones a la hora de interpretar la norma. Ello daría pie para admitir el recurso. Sin embargo, si PNV y EA decidieron introducir una variación en el nombre fue para esquivar otra norma que ellos mismo aprobaron, el Reglamento del Parlamento vasco, que impide constituir grupos parlamentarios separados a formaciones que se hayan presentado formando una sola coalición. O son dos o es una: ambas cosas a la vez no puede ser.

El recurso menciona como antecedente la coalición entre los socialistas e Iniciativa en las últimas elecciones catalanas. Lo que allí se planteó fue si el hecho de que en Barcelona se presentasen por separado permitía sumar los tiempos de ambas formaciones en los medios públicos. La respuesta fue negativa. Por otra parte, el PP planteó en enero pasado una consulta a la Junta Electoral sobre si una eventual coalición con Unidad Alavesa circunscrita a esa provincia afectaría a los tiempos de presencia en los medios. La respuesta fue que sí, y por ello la coalición se formalizó en las tres provincias. Debería encontrarse una solución que evite algo que parece un contrasentido político. Pero no favorece esa solución la forma, arrogante y ventajista, al margen del Derecho, como PNV y EA han planteado su derecho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de abril de 2001