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Àlex Rigola rompe una lanza por el Lliure al presentar su 'Titus Andrònic'

El joven director recuerda a las instituciones que deben servir a la cultura

'Estamos a punto de ganar o perder una gran batalla'. Tan shakespeariana declaración, digna de Enrique V, la realizó ayer a propósito de la crisis del Teatre Lliure por su nueva sede el director Àlex Rigola, abanderado de una nueva generación escénica, autor de uno de los mejores montajes de la temporada, Les variacions Goldberg (visto en el Teatre Nacional) y que a partir de mañana repone Titus Andrònic en el propio Lliure. Rigola rompió una lanza a favor del colectivo y vinculó su montaje a la situación que atraviesa el mismo.

El montaje de Rigola de Titus Andrònic, la tremenda obra de Shakespeare, gore puro avant la lettre, se estrenó con éxito en el teatro Zorrilla de Badalona como parte del Festival Grec. Ahora estará en el Lliure hasta el 13 de mayo.

'Esta es la obra que toca', dijo ayer Rigola. Dado que el director acababa de explicar que Titus Andrònic, es una obra 'sobre la venganza', una obra 'que alerta sobre los peligros de la acción sin reflexión', y que advierte 'a los que tienen el poder' de que las decisiones sin pensar, basadas en el ejercicio de ese poder 'pueden desencadenar una tragedia', está clara la lectura de la crisis del Lliure que hace Rigola.

El Teatre Lliure, cuya nueva sede en Montjuïc está prácticamente acabada, no puede acometer el traslado por falta de acuerdo entre las administraciones para dotarlo de los medios económicos necesarios. El director del Lliure, Josep Montanyès, presentó su dimisión justo antes de Semana Santa, incapaz de conseguir un compromiso de las instituciones. Para el jueves de la semana próxima está prevista una asamblea del patronato del Lliure para analizar la situación.

Alerta al poder

'Que recuerden las instituciones, la gente que tiene el poder, los responsables de cultura de todas las administraciones, que la cultura no está a su servicio, sino que son ellas y ellos los que tienen que estarlo', señaló Rigola. 'Se intenta sacar adelante el primer teatro público de Barcelona, pues los otros son institucionales. En el nuevo Lliure, todas las instituciones tendrán representación, pero no detentarán el poder. Tenemos la posibilidad por primera vez de que un gran teatro no sea un espacio de lucha, sino un lugar en el que los creadores decidan por ellos mismos'.

Que un representante emblemático de la nueva generación teatral como Àlex Rigola, director de una compañía muy joven (media de 26 años), se alinee tan decididamente con el Lliure resulta un importante apoyo para éste en un momento en que desde algunos sectores se achaca al colectivo haber quedado obsoleto, no representar a nadie y carecer de peso real en el panorama escénico. Todo ello son acusaciones muy graves ante el enorme gasto que ha de suponer la nueva sede del teatro. Rigola, además, estuvo muy claro ayer en un extremo: dijo que presentaba su Titus Andrònic en el Lliure porque 'ha sido el único teatro de Barcelona que se ha interesado por que este espectáculo estuviera en la ciudad'.

La casualidad quiso ayer que junto a Rigola y su compañía, Kronos Teatre, estuviera Fermí Reixach, el veterano actor del Lliure que en su día, en la temporada 1977-1978, protagonizó la producción del teatro de la misma obra, con dirección de Fabià Puigserver. Reixach presentaba ayer su recital de Veinte poemas de amor y una canción desesperada, de Neruda, que ofrecerá los próximos cuatro lunes en el Lliure en el ciclo Paraula de Poeta. El actor recordó con nostalgia aquel primer montaje de Titus Andrònic y comparó con Rigola las soluciones técnicas de ambos espectáculos. Sobre la crisis del Lliure, la calificó de 'lamentable y vergonzosa' y reclamó a las administraciones una solución inmediata.

El Titus Andrònic de Rigola -traducción de Salvador Oliva- llega al Lliure con cambios de reparto (entre ellos el del protagonista, que interpreta ahora Xavier Ripoll) y la inevitable revisión escenográfica. Rigola indicó ayer que Titus Andrònic es una obra 'evidentemente violenta' en la que hay 'más acción que reflexión. Es una obra de impulsos, de pasión. No es el espectáculo más perfecto que he hecho, pero sí el que me gusta más'. Señaló que se han usado diferentes registros teatrales y músicas que van 'desde la canción más hortera del verano a U-2 o The Pogues'. De la actualidad de la mirada de Rigola da prueba una indicación sobre el personaje de Titus: 'Lo definimos como con mirada a lo Jack Nicholson, psicópata, vaya'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de abril de 2001