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Armendáriz hace un canto a los vencidos y las mujeres de la guerra

El cineasta recuerda hechos reales de los maquis en 'Silencio roto'

Montxo Arméndariz lo tiene claro. Los maquis, esos guerrilleros por la libertad, como les gusta a ellos que les recuerden, son los grandes olvidados de la democracia española. 'Hoy todavía siguen considerados unos simples bandoleros', recordó ayer el realizador navarro en la presentación de Silencio roto, filme en el que hace clara su voluntad de dejar constancia de una realidad de una época reciente de nuestra historia que se ha tratado de silenciar y olvidar.

Armendáriz ha querido dar en esta ocasión la voz a los vencidos y las mujeres de un pequeño pueblo perdido en la montaña en la España de la posguerra. 'Las mujeres de estos guerrilleros, esos hombres corrientes, maestros, herreros..., que se convertían en héroes cotidianos al tener que huir al monte a defender sus ideales, eran víctimas dobles de esa situación', afirmó ayer el realizador, para quien el filme tiene una lectura muy actual. 'La intolerancia sólo genera violencia y la violencia lleva a situaciones absurdas y terribles. Eso fue así entonces y, desgraciadamente, lo sigue siendo ahora'.

Protagonizada por Lucía Jiménez, Juan Diego Botto, Mercedes Sampietro, Álvaro de Luna y María Botto, Silencio roto arranca con la llegada, en el otoño de 1944, de una joven de 20 años a un pequeño pueblo de montaña. Allí conoce a Manuel, un herrero que colabora con los del monte, con los maquis que, ocultos en la sierra, no se resignan al triunfo del franquismo. La joven descubrirá allí no sólo el amor y la lucha de unos hombres por unos ideales, sino también el miedo, los horrores y los silencios de la España de posguerra. Termina en el invierno de 1948 con la derrota de los maquis y el fin de las esperanzas.

El director, que con esta película se estrena también como productor -'hace tiempo que me rondaba la idea, pero no sólo para producir mis propias películas, sino también las de otros compañeros'-, ha llevado a cabo una intensa labor de documentación con conversaciones con viejos maquis, que hoy rondan los 80 o 90 años, libros, películas y documentales. Silencio roto está basada toda ella en hechos reales, aunque Armendáriz confesó que ha dejado fuera algunos horrores contados por los protagonistas por ser 'demasiado terribles'. Son los personajes la única ficción que aparece en la película, en la que ha dejado a un lado la pretensión de hacer una crónica de los acontecimientos políticos. 'Dentro de mi subjetividad, he intentado mantener cierta distancia y objetividad, no he querido hablar de buenos y malos, sino de comportamientos humanos'.

¿Eran románticos los maquis?, le preguntaron ayer a Armendáriz. 'Más que románticos, eran fieles a sus ideales. Si eso es romanticismo, ojalá hubiera muchos románticos', contestó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de abril de 2001